César Barros: "El empresariado ve cada vez más probable que se elija a un próximo Presidente de centroderecha"
Entrevista con director de empresas y exprediente de La Polar
César Barros: "El empresariado ve cada vez más probable que se elija a un próximo Presidente de centroderecha"
-El extitular de SalmonChile valora el primer año del gobierno de
Sebastián Piñera. Asegura que el Mandatario aprendió.
-Además, defiende
que derechos de agua sean indefinidos, pero solo para quienes ya los
poseen. Y aborda el tema Pérez Cruz.
Una entrevista de María José Tapia
¿Y está rescatando empresas? No. ¿Y no volverá? Cuando me llamen. ¿En
algún minuto comentó que quería dedicarse a eso, a ser consultor? Sí,
pero no lo voy a buscar activamente. Es agotador y te pasa la cuenta.
César Barros Montero -expresidente de La Polar en la peor crisis del
retail, y extitular de SalmonChile, en el período más crítico de la
industria-, está hoy alejado de las turbulencias empresariales. Miembro
de diez directorios -entre ellos Multiexport, la caja de compensación La
Araucana y la Bolsa de Productos- su tiempo lo distribuye entre esas
mesas y su campo en el sur. En medio de esa ajustada agenda, hace su
balance del primer año del gobierno de Sebastián Piñera, y entra de
lleno en La Araucanía y en los proyectos que han marcado el verano.
¿Cuál es su evaluación del primer año del Presidente Piñera?
Hace un año aseguraba que algo debe haber aprendido de su primer
gobierno. ¿Aprendió?
-Creo que así fue, que aprendió y ha tenido alguna suerte que tiene que
saber manejarla, que es tener a una oposición que está bastante
dividida.
El 2016 dijo que le gustaba Ricardo Lagos porque mandaba. ¿Piñera aprendió a mandar?
-Es que el don del mando tiene hartos componentes; uno es la
inteligencia que creo que tanto Lagos como Piñera la tienen; el otro, es
el carácter, y creo que ese es un fuerte de Lagos, el hacerse obedecer,
sin que sea por medio del terror, sino que es un líder que es respetado,
que se le hace caso; y el tercero es la abnegación, que son como las
habilidades blandas, el saber ponerse en el lugar de los otros, el que
los súbditos o mandados se sientan que el mando los interpreta; creo que
obviamente el Presidente, con todas las habilidades duras que posee,
tiene un tema en las habilidades blandas, aunque eso está bastante
asumido por la gente, ya saben que Piñera es Piñera, y que uno está
comprando un paquete que tiene cosas muy buenas, y otras que tiene
brechas, pero es lo que hay.
¿Pero encuentra que se ha manejado...?
-Mucho mejor que antes.
¿Y en qué lo ve?
-En que habla poco, en que opina menos, en que no cuenta chistes, en que
se ve que hay más reflexión y que los ministros tienen mucha más
libertad de acción ahora que antes. Veo a Chile bien, creciendo,
tratando de solucionar problemas, unos más bien que otros, el de la
inmigración bien, lo de las relaciones exteriores bien, lo de La
Araucanía, reguleque, y creo que con buenos proyectos. Están todos
convencidos que tienen que cambiar el sistema de pensiones, y que
tampoco pueden prescindir de las AFP; tienen que modificar también las
isapres, porque también hay un problema ahí, pero tampoco las pueden
eliminar, porque el sector público no se puede hacer cargo de un día
para otro de toda la gente que está en las isapres, y el sector público
no digamos que es una maravilla de funcionamiento; no sé cómo hay tanta
gente que confía en el Estado, cuando el Estado lo hace mal en casi
todas las cosas.
¿No encontró que hubo mucha expectativa?
-Como en todas las campañas. Lagos en su gobierno prometió que íbamos a
crecer un 7%, y se topó con la crisis asiática. Esto es caminar sobre un
campo minado, la gente siempre va a estar insatisfecha respecto a sus
expectativas.
Y sobre proyectos puntuales. ¿Cuál es su visión respecto al
Código de Aguas y lo dicho por el ministro Fontaine respecto a que sean
indefinidos?
-Los derechos adquiridos que están ya vigentes siempre es muy difícil
echarlos para atrás, porque la gente ha basado toda su política de
inversiones en eso; además, ya está repartida de alguna forma que tiende
a ser equitativa. Las asociaciones de canalistas funcionan
razonablemente bien, las transacciones de derechos de agua si bien es un
mercado más oscuro, existen y funcionan. Ahí hay una tradición de cómo
se hacen las cosas que creo que es difícil torcerla, no vale la pena; lo
que sí es que si se hacen nuevos embalses, nuevas canalizaciones, o sea
le llega agua a gente que nunca le había llegado, tiene que ser pagado,
y yo echo de menos que no le hayan tirado bolilla al proyecto de Juan
Sutil de la Carretera Hídrica...
Quedó como en nada...
-Claro, y ahí el gobierno lo único que tiene que decir es que es un
proyecto de interés público, si no tiene que financiarlo, pero esa agua
obviamente tendría que ser pagada, porque hoy día no existe.
¿Le parece correcto, entonces, que los derechos sean indefinidos?
-Los que ya existen, sí.
¿Y los nuevos como ha dicho el gobierno?
-Los nuevos no, creo que tienen que manejarse de otra manera.
¿Con límite de años?
-Los nuevos son nuevos, si alguien no tiene agua hoy día y le van a dar
agua, tiene que haber otro tipo de situación, o sea si hay obras
públicas que pagamos todos los chilenos para que un señor que no tenía
agua ahora tenga, tiene que haber una contrapartida; ahora las obras que
se hicieron hace miles de años, piensa tú que casi todo el sistema de
regadío del valle central se hizo en el siglo XIX, y lo hicieron los
privados, entonces ¿a quién le van a cobrar?, ¿qué plata metió el sector
público ahí?, entonces ¿por qué se los van a quitar a los privados?
¿Y cómo ve ahí el debate planteado por Asipes, en cuanto a que
el ministro Fontaine habla de derechos indefinidos, y por el otro lado
la Ley de Pesca...?
-Es que, seamos prácticos, en una estás afectando a miles de miles de
agricultores chicos, grandes y medianos, en general los agricultores son
chicos, en cambio en el otro estás hablando de 6 o 7 grupos económicos
grandes, por lo que políticamente no es igual, además la industria
pesquera no viene del siglo XIX, viene de la época de Frei, y en esa
época ni siquiera existía el concepto de licitación, no existía ninguno
de esos conceptos que tenemos hoy de la concesión como bien económico,
entonces es distinto.
¿Está de acuerdo en que sean renovables, por 20 años?
-Tiene que tener otro marco. No sé cuál es el mejor, nunca me he metido
firme en eso, pero obviamente que lo indefinido tiene que tener otras
raíces y otras cosas; el número de los afectados es distinto, y al final
es una decisión política, entonces, obviamente que es un desastre que a
50 mil agricultores les quites o les empieces a cobrar por lo que ellos
hicieron en el siglo XIX, mientras que en lo otro son seis o siete
empresas a las que les cargas la mano, yo sé que para ellos, y para
Asipes, debe ser especialmente duro, es como los que fabricaban bolsas
plásticas; pero por otro lado tenemos que pensar que es verdad que lo
que hay en el mar tiene una oferta que no es infinita, sobre todo por la
tecnología nueva que hay.
La Ley de Pesca también tiene una carga política que no es menor...
-Además que está cuestionada desde sus orígenes, yo la verdad lo siento
por ellos, pero es un tema que siempre ha sido muy discutido y que para
el cual hay distintas visiones y que todavía creo que no hay un consenso
a nivel de economistas ni mundial de cómo debiera manejarse una cosa
así. También está el tema de los artesanales, porque hay artesanales que
funcionan como industriales, pero obviamente ellos quieren una cuota
mayor, entonces estás repartiendo patrimonio, y cuando tú repartes
patrimonio es muy difícil dejar a todo el mundo contento.
¿Es un proyecto al que le falta?
-Creo que le falta cortar por algún lado, y también la política influye
aquí. Si a mí me ofrecieran ser presidente de Asipes diría que no de
todas maneras, porque creo que no tiene remedio eso, no aceptaría ni
llorando, es meterse en un pantano, creo que van a perder las empresas.
Dentro de eso, salió todo el tema de la jibia, donde el gobierno se entrampó...
-Es que es parte de la Ley de Pesca, la jibia es parte del cuento. En
economía hay varias teorías acerca de externalidades, oferta fija,
licitaciones, pero este es un caso superespecial porque también los
pesqueros han invertido, qué es lo que va a pasar con todo eso, hay
muchas consideraciones; y está el tema de los artesanales que no es
blanco o negro.
¿Cómo ha visto el manejo del gobierno en La Araucanía?
-Una de las cosas más buenas que hizo el Presidente Piñera y este
gobierno fue lo de la inmigración, decir vamos a aplicar la ley, punto.
Decir aquí para entrar, usted no puede tener malos antecedentes, tiene
que traer la visa, etc. Y a los que entraron, tienen que ordenarse, y
todo el mundo aplaudió y dijeron, pero qué cosa más idiota, es como el
huevo de Colón, cómo a nadie se le había ocurrido algo tan simple como
eso, de aplicar la ley.
Respecto a La Araucanía, yo creo que el Plan Araucanía es bueno, creo
que la mayoría del pueblo mapuche apoya ese tema, que quieren salir de
la pobreza, salir de la discriminación y una serie de cosas, pero no se
ha aplicado la ley. O sea qué es lo que hace el gobierno cuando los
gremios de pescadores artesanales se toman una ciudad, los reprime y los
echa y no se permite esa cuestión; qué pasa cuando comunidades paran la
carretera 5-Sur, nada, hasta que se aburren; qué pasa cuando hay
comunidades que se toman predios, nada, y las cosas que se han hecho en
términos de represión han sido malas, como el caso Catrillanca, el caso
Huracán. O sea dices 'queremos hacer inteligencia' y se la encargamos a
un gallo que no tiene ni profesión, cuando se la puedes encargar al
Mosad, al FBI, o sea hay miles de referentes para hacer el tema de la
inteligencia bien, entonces creo que no se ha cumplido la ley, lo que
encuentro supergrave.
¿Qué es la ley? ¿Que entre la fuerza pública y los saque?
-Cuando alguien comete una ilegalidad el deber del Estado es proteger a
los privados de las ilegalidades, no hay una segunda explicación.
¿Los Carabineros tienen el respaldo para hacer eso?
-Es que creo que ahí ha estado la debilidad. El Estado no puede permitir
que se transgreda la ley de forma impune. Y alguien cree que, porque no
se aplica la ley o le ponen mano blanda, el tema se va a apaciguar, no,
no se apacigua. Cuando se ve determinación como en el tema de la
inmigración, eso se arregla altiro, porque todos los involucrados saben
cuáles son las reglas del juego; en este caso dónde están los límites,
nadie sabe.
¿Por qué no hay determinación?
-Por temor a que la cosa empeore. Y creo que es una pésima hipótesis.
¿Cómo ha visto el rol del empresariado este año?
-Más tranquilo, porque independientemente de las críticas sobre la ley
laboral o la tributaria, para el empresariado el gran tema del primer
año de Piñera era 'después de Piñera qué', porque uno invierte pensando
en los próximos diez años, entonces el 'después de Piñera qué' es muy
importante y esa ecuación se ha ido despejando.
¿A qué se refiere?
-A que ven cada vez más probable que se elija a un próximo presidente de centroderecha que de centroizquierda.
¿Y ve que ahora el empresariado está empezando a invertir?
-Sí. Piensa que tu patrimonio es gigante, y vas a invertir una parte y
vas a apostar por Chile y haces un cálculo que no es de un año o dos. Ya
hay más carne en el cuento.
El caso Pérez Cruz volvió a poner la crítica sobre el sector empresarial. ¿Cuál es su visión al respecto?
-Lo conozco, y es cierto que hay una legislación al respecto, es una
legislación que nadie se preocupó nunca de cumplirla ni de exigirla,
entonces, claro, si uno está tomándose un trago con unos amigos y justo
se pone gente ahí, uno como primera reacción... mal, pero en cierta forma
igual él fue supercaballero para lo que habría sido cualquier otro, pero
creo que ahí está el tema, y que existe gente que busca exigir sus
derechos y se ven que se los niegan y se enojan, y otra gente ve que
esos derechos nunca se los han exigido, entonces por qué ahora.
En los lagos hay mucha gente que siempre creyó que el borde del lago era su antejardín.
-Claro, porque nunca se lo exigieron, entonces la tradición tiene su
peso en este cuento. Ahora se acabó, ahora el pobre Matías pagó los
costos en lo personal, porque creo que lo han linchado, y que tampoco es
una cosa para linchar a alguien. Encuentro increíble que alguien que se
dice liberal como Carlos Peña lo trate de remedo, de señor feudal, o
sea ya esto es un cuchillazo a la persona que no corresponde, o sea él
no es el único que creía que el pedazo de playa era de él.
¿Pero actuó bien o mal?
-Mal, porque no cumplió la ley. Si él es abogado debía saberlo, pero
tampoco corresponde el linchamiento que le han dado, y menos que después
le hagan fiestas ahí, o sea es como una venganza a una persona, y eso
es injusto porque no es la única persona, ni el único pedazo de playa.
Lo que me duele es que una persona sea la que haga la diferencia.
Pulso Domingo, Santiago de Chile, 24 de febrero de 2019, pag. 10-11.
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