Violencia (i)legítima
Violencia (i)legítima
La necesidad de una intervención civil profunda y sustantiva a
Carabineros de Chile y de sopesar todas las rutas de acción posible
(refundación de la institución incluida) debiera ser comprendida por
todos los actores políticos como una urgencia nacional, y no como una
posición que deba defenderse o atacarse según el partido al que se
pertenezca. En la definición de la legitimidad y la ilegitimidad de la
violencia y quienes la ejercen, lo que se juega es mucho más que la
agenda ideológica de un grupo o el otro. Lo que está en juego es uno de
los pilares centrales en que se sostiene todo Estado democrático.
Rodrigo Mayorga*
Agencia UnoLa muerte del artista callejero Francisco Martínez a manos de un
carabinero en la ciudad de Panguipulli, fue el fósforo que encendió una
vez más la mecha de la rabia y la indignación ciudadana. Esa misma
noche, la municipalidad de la localidad sureña quedó reducida a cenizas y
también ardieron el Juzgado de Policía Local, el Registro Civil y la
oficina de Correos. En Puente Alto, Maipú y Ñuñoa, las protestas se
replicaron ya al día siguiente, mientras los primeros comentaristas ya
vaticinaban un nuevo “estallido social”. Lo ocurrido en esta última
semana y en los días por venir será sin duda una prueba que revelará qué
aprendimos en los quince meses que han pasado desde octubre de 2019.
Condenar la violencia “venga de donde venga” –una frase que, a estas
alturas, no es más que un eslogan vacío– de poco sirve. Lo único que
puede resolver nudos como estos es ir directo a la causa profunda del
malestar.
Hace ya más de un siglo, el sociólogo alemán Max Weber definía al Estado
como "aquella comunidad humana que, dentro de un determinado
territorio, reclama con éxito para sí el monopolio de la violencia
física legítima". La teoría sobre el Estado ha avanzado mucho desde
entonces, mas lo cierto es que el problema de violencia legítima –de
quién la define y de quién la administra– sigue estando al centro de
nuestros Estados contemporáneos. No es este un punto menor: lo
que hace que ciertos tipos de violencia estatal –por ejemplo, apresar a
alguien que ha cometido un delito– sean legítimos y otros –como torturar
a esa misma persona– no, es la voluntad soberana de la ciudadanía, que
establece esta distinción por medio de la ley y la ejerce a través de
los agentes del Estado a quienes se les ha concedido esta labor y los
medios para ejecutarla. Exigir enfáticamente que un carabinero
haga uso de su arma de servicio con el máximo criterio y respeto por los
derechos de otros (es decir, de forma legítima y no ilegítima) no es,
como algunos parecen creer, buscar debilitar a la institución o tener "mano blanda" con la delincuencia. Es, sencillamente, cuidar las bases
más esenciales de un Estado de Derecho democrático.
El problema de la legitimidad o no de la violencia se hace aún más
complejo cuando lo que empieza a ser cuestionado no es sólo la fuerza
física impuesta, sino la institución que la ejerce. El desplome de la
confianza ciudadana en Carabineros de Chile durante los últimos años no
es de extrañar, a la luz de casos de corrupción como el Pacogate o los
abusos policiales –documentados por numerosos informes de Derechos
Humanos en el contexto del estallido social de 2019, pero no limitados a
este contexto. Sin embargo, no por ser este un fenómeno comprensible
debiese dejar de preocuparnos. La solución debe ser política y, por lo
tanto, no puede venir desde la misma institución policial que, por
definición constitucional, es no deliberante. La necesidad de
una intervención civil profunda y sustantiva a Carabineros de Chile y de
sopesar todas las rutas de acción posible (refundación de la
institución incluida) debiera ser comprendida por todos los actores
políticos como una urgencia nacional, y no como una posición que deba
defenderse o atacarse según el partido al que se pertenezca. En
la definición de la legitimidad y la ilegitimidad de la violencia y
quienes la ejercen, lo que se juega es mucho más que la agenda
ideológica de un grupo o el otro. Lo que está en juego aquí, es uno de
los pilares centrales en que se sostiene todo Estado democrático.
*Director de Momento Constituyente
Publicado en diario electrónico El Desconcierto el 14 de febrero de 2021.
https://www.eldesconcierto.cl/opinion/2021/02/14/violencia-ilegitima.html
Comentarios
Publicar un comentario