#EnjoyGate: Salvando al casino de los amigos por decreto. El Caso de cómo los Piñera ayudaron a Enjoy (Segunda Parte)
#EnjoyGate: Salvando al casino de los amigos por decreto. El Caso de cómo los Piñera ayudaron a Enjoy (Segunda Parte)
El decreto ley que firmó Piñera es el último eslabón de una cadena de
favores en torno a Enjoy S.A. La banca y las superintendencias de
casinos y pensiones han protegido durante años a una empresa en el que
hay intereses del presidente y de su entorno. Acá la segunda entrega
sobre este caso, investigado y explicado en exclusivo para El Ciudadano
por Carlos Tromben.
Carlos Tromben
Las primeras señales de que Enjoy S.A. tenía problemas financieros
comenzaron a aparecer hace casi una década. Una de ellas fue el 17 de
abril de 2012, cuando se celebró una reunión entre los ejecutivos de la
empresa y varios de sus principales acreedores.
Muchos quedaron atónitos: Enjoy necesitaba modificar los contratos
vigentes de sus bonos, un instrumento financiero mediante el cual
diversos inversionistas le prestan dinero a una empresa dentro de un
cierto plazo y bajo ciertas condiciones. Según la memoria 2011 de la
empresa, a la fecha debía 227 millones de dólares por este concepto.
Por lo visto, pese a las luces rutilantes, el sonido de los tragamonedas
y las fuertes sumas que ganan -pero que en general pierden- los
jugadores, Enjoy no estaba generando ingresos suficientes para solventar
su deuda en bonos y, al mismo tiempo, distribuir dividendos a sus
accionistas.
Según consta en un hecho esencial entregado a la Comisión del Mercado
Financiero (CMF) tras aquella reunión, ningún acreedor objetó la
propuesta. Dos AFP tenían entonces 18 millones de dólares invertidos en
bonos de la empresa controlada por la familia Martínez, y leyeron la
señal de forma distinta. Cuprum vendió e hizo la pérdida, mientras que
Capital compró más esperando que los números de Enjoy mejoraran.
Algo que nunca ocurrió
En los años sucesivos el patrón se repetiría. Enjoy emitía bonos, el
dinero recaudado se usaba para pagar deudas antiguas y, pasado un
tiempo, la empresa se reunía con sus acreedores para pedir que se
relajaran las condiciones de pago.
La industria de los casinos en Chile, estuvo durante años restringida a
un reducido número de comunas, encabezados por Viña del Mar, el más
antiguo de todas. Sin embargo, en los años noventa las presiones por
abrir más salas de juego y robustecer las arcas municipales llevó al
gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle a presentar un proyecto de ley que
modificaba la regulación vigente.
Tras cinco años de tramitación, la ley 19.995 creó una superintendencia
de casinos y estableció una normativa para la concesión y operación de
salas por parte de sociedades anónimas. Los casinos ya existentes (Viña,
Arica, Coquimbo, entre otros), quedaron afuera, pero se inició una
carrera por licitar, construir y operar en distintas partes del
territorio.
Los Martínez, que operaban el casino de Viña desde 1975, tomaron la
delantera. Habían creado en octubre de 2001, mientras todavía se
tramitaba la ley en el Congreso, una sociedad anónima cerrada llamada AM
Corp S.A., con el objeto de participar en las futuras licitaciones y
consolidar algunas operaciones que ya tenían desde los noventa, como el
casino de Pucón. Ya no se trataba solo del casino, sino de un concepto
global de entretención que incluyera un hotel, restaurantes, etc.
En sus años de esplendor Enjoy llegó a operar diez casinos en Chile a
través de distintas subsidiarias, otro en Mendoza (Argentina), un
tercero en Punta del Este (Uruguay), y varios proyectos que quedaron a
medio camino. Fue una expansión apalancada, como se dice en la jerga
financiera, es decir, con un fuerte componente de deuda. Las AFP se
sumaron a la excitante ruleta entre 2009 y 2015.
Durante este período, Hábitat suscribió el aumento de capital con el que
la compañía financió varios proyectos. Según cifras de la
Superintendencia de Pensiones, la AFP de la Cámara Chilena de la
Construcción (CChC) aportó 9 millones de dólares, pero se retiró de la
propiedad un par de años más tarde.
En tanto Cuprum y Capital solventaron parte de la expansión vía bonos,
pero su entusiasmo por la ruleta también comenzó a mermar, y en 2015 ya
habían liquidado sus inversiones en la cadena.
Una de las premisas del capitalismo, como la sintetizó Joseph
Schumpeter, es su capacidad de rearticularse. Si una empresa quiebra por
mala administración de sus dueños, los acreedores pueden propiciar la
llegada de un nuevo accionista más sagaz y menos impulsivo, que la saque
adelante.
Sin embargo, el capitalismo de amigos que impera en Chile impide que
esto suceda y Enjoy es un ejemplo. A lo largo de casi una década la
banca, la superintendencia de casinos y, durante un tiempo, las AFP, han
aguantado todas y cada una de sus mañas y delirios de grandeza.
Se anunciaron casinos en Croacia, las islas del Rosario, en Colombia, y
en Perú, pero todos estos proyectos se terminaron cayendo. El más
megalómano de todos, el Conrad de Punta del Este, pasó a ser un agujero
de proporciones debido a las restricciones cambiarias impuestas por el
gobierno de Cristina Fernández, que mermaron la capacidad de los
argentinos (a) la hora de viajar al famoso balneario uruguayo.
Según consta en el sitio de la Bolsa de Santiago, el última vez que
Enjoy distribuyó dividendos a sus accionistas fue en mayo de 2016. No se
entiende cómo una empresa que da este tipo de señales, figuró en la
circular N° 2.059 de la Superintendencia de Pensiones, en la que se
publica la nómina de acciones que pueden ser adquiridas por las
AFP. Menos aún se entiende cómo una empresa así ganó todas y cada una de
las licitaciones a las que se presentó.
Los documentos ante la CMF permiten entrever una bicicleta financiera
que se fue tornando cada vez más ineficiente. Los Martínez ganaron
tiempo incorporando nuevos accionistas en la matriz, como el fondo
Advent, y uno muy importante en la filial Inversiones Inmobiliarias SpA:
BP Capital, una de las primeras aventura financieras de Sebastián
Piñera Morel, hijo del actual presidente.
Según consta en el Hecho Esencial del 29 de enero de 2015, el fondo BP
Capital Acciones Preferentes aportó 30 millones de dólares para… pagar "las cuotas de capital e intereses de los bonos emitidos por Enjoy S.A. y
de los créditos de la compañía".
Las opciones se iban estrechando. Si bien las licencias de los casinos
de Viña, Coquimbo y Pucón se prorrogaron en 2015 y 2017, la empresa
siguió con problemas de caja y pidiendo renegociar sus bonos. Según
consta en la documentación de la CMF, en enero de 2017 los acreedores
perdieron la paciencia y obligaron a constituir segunda hipoteca en su
favor por los inmuebles de los casinos de Rinconada, Pucón, Chiloé,
Coquimbo y Punta del Este.
En mayo 2019, según consta en un artículo publicado por El Mostrador, Sebastián Piñera Morel anunció el cierre definitivo de BP Capital, y no está claro si recuperó lo invertido en Enjoy SpA.
Como un gato arrinconado, Enjoy lanzaba manotazos, anunciaba nuevos
socios, nuevos aumentos de capital y emisiones de bonos en el mercado
internacional. Crucial fue el ingreso de BTG Pactual en la propiedad, a
través de distintos vehículos de inversión como el fondo BTG Small Cap.
BTG no solo le aportó a Enjoy capital de terceros, sino también
garantizó las boletas de garantía para ganar las licitaciones de 2018,
como salió a la luz durante la comisión investigadora de la cámara de
diputados y divulgó la periodista Alejandra Matus. Estas habían sido
postergadas varias veces.
No solo BTG Pactual es uno de los administradores del fideicomiso ciego
del presidente. El CEO de la empresa es Juan Guillermo Agüero, un
ingeniero que estuvo a cargo en su momento de vender el paquete de
acciones de Sebastián Piñera en Lan. Otro detalle significativo: en los
últimos doce años el directorio de Enjoy S.A. ha contado con algún
miembro del círculo de confianza del actual Presidente de la República:
el abogado Darío Calderón y luego Ignacio Guerrero Gutiérrez, socio
histórico de Piñera desde los años 80.
En su libro Historias Desconocidas de Chile el sociólogo
Felipe Portales muestra varios casos concretos de corrupción y
conflictos de interés de la oligarquía que controló el país durante el
siglo XIX y parte del XX. Portales entrega sabrosos detalles sobre los
escándalos financieros durante segundo gobierno de Arturo Alessandri
Palma (1932-1938) que parecen un deja vù frente a lo que ocurre hoy en el país.
El "León de Tarapacá" no solo desató una virulenta represión contra
campesinos, estudiantes y prensa disidente. Su mano blanda con la banca
privada y los intereses financieros se tradujo en grandes negociados con
papeles de la deuda externa en las que participó el cuñado del entonces
ministro de hacienda, Gustavo Ross.
"Hubo varias denuncias responsables sobre hechos de corrupción
que no se quisieron investigar por la mayoría parlamentaria oficialista
que derechamente se silenciaron", explica el autor.
¿Suena conocido?
Publicado en El Ciudadano el 19 de marzo de 2021.
https://www.elciudadano.com/actualidad/enjoygate-salvando-al-casino-de-los-amigos-por-decreto-el-caso-de-como-los-pinera-ayudaron-a-enjoy-segunda-parte/03/19/
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