Las relaciones humanas se vuelven cruciales para llegar a Marte

Las relaciones humanas se vuelven cruciales para llegar a Marte
Experimentos en la Tierra muestran que la cohesión grupal siempre falla antes de  acabar la misión. Por eso ahora se estudian las conversaciones y las redes de cada "astronauta" para prevenir los problemas.


Lorena Guzmán H.


Es una travesía de tres años donde, no hay un posible retorno antes del plazo de término. Los compañeros serán los mismos, los recursos escasos, el espacio mínimo y los problemas a resolver impredecibles. A ellos se suman los hasta 24 minutos de retraso en las comunicaciones con la Tierra. Así será viajar a Marte.
Para intentar dilucidar esto, la semana pasada, en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Estados Unidos, un grupo de cuatro voluntarios se encerró en un módulo de 150 m3. Durante 45 días estarán expuestos a condiciones análogas a las que experimentaría una tripulación real camino a Marte o ya en el planeta rojo.Más de una quincena de tribulaciones han sido parte del proyecto Análogo de Investigación de Experimentación Humana (HERA), de la NASA, que no sólo busca entender lo que le pasa a cada grupo, sino predecir qué ocurrirá con los siguientes.
Los últimos resultados del programa fueron presentados el domingo en la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), que se desarrolló en Washington, Estados Unidos.
Con los datos del comportamiento de cada tribulación, los científicos están alimentando un modelo matemático para lograr conectar comportamiento con ciertos patrones. "Estamos logrando predecir bastante bien lo que va a pasar en las misiones siguientes, por lo que podremos cambiar determinadas cosas si vemos que algo no está funcionando", dijo Noshir Contractor, experto en ciencia del comportamiento de la Universidad de Northwestern, Estados Unidos, y parte del programa.

Quiebre programado
Entre 1973 y 1974, el laboratorio en el espacio Skylab, de la NASA, tuvo tres tripulaciones a bordo. Cerca de Navidad, sus habitantes tuvieron un quiebre que pudo ser crítico. "Revisando las conversaciones que tuvieron con la tierra se podía haber predicho que algo iba a pasar", contó el investigador. Y eso es lo que están haciendo ahora. No sólo se está observando palabra por palabra para detectar enojó o desazón, sino también las redes de comunicaciones que tiene cada miembro de la tripulación; con quién habla, cómo lo hace, con qué frecuencia y con cuánto nivel de respuesta, entre otros.
El objetivo de ello es poder entregar herramientas y estrategias para que los astronautas puedan utilizarles, antes y durante el viaje, dijo Tom Williams, científico del Programa de Investigación Humana de la NASA.
Pero la tarea no es fácil. Lo que los investigadores están buscando en las tripulaciones es inteligencia colectiva. Ella implica que el grupo sea capaz de tomar decisiones, ejecutar acciones, negociar y resolver conflictos, y ser capaz de crear nuevas ideas y soluciones. Todas son tareas clave para sobrevivir en el espacio cuando se tiene asistencia limitada desde la Tierra.
Cada tripulación tuvo altos y bajos de inteligencia colectiva, dijo Leslie DeChurch, profesora de comunicación de la Universidad de Northwestern. "Pero parece ser que el tercer cuarto de cada misión es el problemático. Es ahí donde todos los grupos perdieron la capacidad de tomar decisiones, entre otras cosas", dijo la experta. "Los equipos no se desarman de una vez, sino que lo hacen de a poco y la clave es identificar los factores que los llevan a eso", agregó.
Steve Kozlowski, profesor de psicología organizacional de la Universidad del Estado de Michigan, EE. UU., piensa igual. Su foco de estudio es otro proyecto, el Hi-seas, que combina simulaciones en el volcán Mauna Loa, en Hawai. "Son misiones de ocho meses, pero siempre entre el cuarto y el séptimo mes uno de los tripulantes deja de estar en sincronía con el grupo y, de a poco, va contagiando al resto", explicó.
Qué desencadena ese primer quiebre es lo que los científicos están buscando predecir y prevenir.
 
Publicado en El Mercurio, 19 de febrero de 2019, Cuerpo A, sección Vida Ciencia Tecnología, pag. 9

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