Piñera está sacrificando a Chile mientras él y los suyos se enriquecen: Debe ser destituido
Editorial
Piñera está sacrificando a Chile mientras él y los suyos se enriquecen: Debe ser destituido
Piñera, Luksic, Ponce y compañía se han visto beneficiados por las
políticas monetarias de alta liquidez, que permiten seguir canalizando
recursos hacia los circuitos más especulativos del mercado financiero.
Mientras tanto, el resto de la población enfrenta el día a día desde la
precariedad, entre ayudas insuficientes para sostener el presupuesto
familiar.
El Ciudadano
En medio del desastre sanitario y económico que afecta al país, la
ciudadanía se enteró que las grandes fortunas aumentaron su patrimonio.
Entre ellas, la fortuna del presidente de la república.
Muchos se preguntan por qué. La respuesta es que Piñera, Luksic, Ponce y
compañía se han visto beneficiados por las políticas monetarias de alta
liquidez, que permiten seguir canalizando recursos hacia los circuitos
más especulativos del mercado financiero.
Mientras tanto, el resto de la población enfrenta el día a día desde la
precariedad, entre ayudas insuficientes para sostener el presupuesto
familiar
Como se sabe, la crisis social y sistémica del país venía de antes de la
pandemia y no faltaron quienes le dieron la bienvenida. No contaban los
bufones como Axel Kaiser con que el COVID19 desnudaría aún más la
carencia de un liderazgo sereno, sensato y empático en tiempos de
crisis.
El politólogo Carlos Huneeus contó ¡215 discursos presidenciales en los
últimos dos años!. Esta incontinencia verbal sería tolerable si las
decisiones y políticas que la acompañan fuesen las adecuadas. Pero no lo
son.
Las decisiones del ejecutivo en materia sanitaria han estado marcadas
por la inconsistencia: restricciones para unos (las mayorías), mano
blanda para otros (los grupos económicas y grandes empresas
extractivistas). Cuando los expertos anticipaban la segunda ola de
contagios, se insistió majaderamente en un regreso a clases presenciales
en los colegios que terminó siendo un fiasco.
Peor aún, en vísperas de un proceso constituyente, insiste en tramitar
un acuerdo internacional (el TPP11) que lo congela y una reforma
previsional que nadie quiere. En momentos en que se requiere templanza y
apertura, se insiste en la criminalización del pueblo mapuche y la
militarización de la Araucanía. Incluso se llega al extremo de instalar
como ministro del Trabajo a un soplón de la dictadura y férreo enemigo
de la ciudadanía. Todo esto aumenta la frustración y la irritación y
deja la sensación que se actúa en sentido contrario de la cacareada "unidad nacional".
Tanto es así que la propia coalición oficialista se desmigaja. Unos
rechazan las restricciones al funcionamiento de grandes supermercados y
centros comerciales, otros la impugnación del tercer retiro ante el
Tribunal Constitucional. Nada bueno cabe esperar de esta dinámica.
El país ya no aguanta este liderazgo incompetente e
incontinente, plagado de conflictos de interés, que firma decretos en
favor de sus antiguos socios de Enjoy S.A. y cuya fortuna es
administrada por un fideicomiso cuya ceguera parece relativa, por no
decir parcial.
Chile está viviendo una crisis sistémica. Solo una salida
política democrática y madura nos permitirá salir del laberinto en que
ha sumido al país el gobierno (de) Sebastián Piñera. Las fuerzas políticas
debieran pactar su salida del cargo sincerando de una vez la gravedad de
la crisis.
Por lo mismo, la autoridad presidencial que suceda al presidente
desquiciado (la presidenta del Senado o el Presidente de la Corte
Suprema) deben preocuparse de tomar en conjunto con las autoridades
constituyentes (no con la clase política en decadencia) un itinerario de
dos caminos: facilitar la instalación y trabajo de la Convención
Constitucional e implementar políticas urgentes e inmediatas que vayan
en favor del conjunto de la ciudadanía afligida por el impacto desolador
de la pandemia y el ocaso del modelo neoliberal, que conlleven medidas
redistributivas que utilicen mecanismos tributarios para ello.
Como sea, pese a las dificultades, los movimientos sociales y asambleas
territoriales seguirán organizados y movilizados para enfrentar la
crisis sanitaria, ambiental y económica y hasta poder por fin ser
realmente soberanos y darse el orden y el gobierno que convenga a sus
altos intereses.
Aún tenemos patria, ciudadanxs.
Publicado en El Ciudadano el 09 de abril de 2021.
https://www.elciudadano.com/politica/pinera-esta-sacrificando-a-chile-mientras-el-y-los-suyos-se-enriquecen-debe-ser-destituido/04/09/
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