La soledad política de la UDI
La soledad política de la UDI
Hace poco días, la Sala de la Cámara de Diputados votó la idea de legislar para la Reforma Constitucional que posibilitará la modificación del sistema electoral binominal y la UDI -el único partido- se quedó sola con 31 votos rechazando este camino.
Se constituyó una mayoría parlamentaria inédita de 75 votos para iniciar el camino de reformar el binominal y la UDI con 31 de sus 39 diputados se opuso. Incluso su secretario general, imitando a los diputados de ultra derecha y conservadores del Parlamento de EEUU, tomó la palabra y trató de postergar la votación en la Sala. Posteriormente presentó indicaciones en la comisión respectiva y en todas sus artimañas -tanto en la Sala como en la Comisión- tuvo el rechazo transversal desde RN al PC.
La UDI se ha ido quedando sola en su defensa del legado ideológico, institucional y económico de la dictadura militar que ha podido sostener por más de 40 años. Se ha opuesto a las Reformas Políticas, no quiere reformas a la Constitución, se opone a una reforma tributaria que permita mejorar la calidad de los bienes públicos como la educación, la salud y las pensiones y, en esa misión de defensa del legado pinochetista y de su mentor Jaime Guzmán se está quedando en la más absoluta soledad y orfandad política.
La UDI fue la más afectada por la explosión de la memoria que recorrió al país con los 40 años del golpe militar y los comentarios del presidente Piñera sobre "cómplices pasivos" ante las violaciones a los Derechos Humanos. La UDI es el partido político que reúne a casi todos los funcionarios civiles que participaron activamente en el gobierno militar como ministros, subsecretarios, alcaldes designados, miembros de las Comisiones Legislativas y que se instalaron en la transición democrática como el actor político que ha defendido el status quo conservador heredado de la dictadura.
Además, su candidata presidencial actual -después de las fallidas postulaciones de Golborne y Longueira- no ha logrado entusiasmar al electorado de derecha con su campaña. Muestra un bajísimo apoyo en las encuestas (15,9% en encuesta UDP) y empieza a ser amenazada por otro candidato como es Parisi, lo que está provocando un derrotismo en la élite derechista.
En la directiva UDI hay un soterrado ambiente de crítica al presidente de la República por este cuadro político desfavorable a la derecha y a la candidatura de Matthei, generado por su excesivo protagonismo en el mes de septiembre -incluida su aspiración a postular para el 2017- y se le hace "responsable político" de los resultados del 17 de noviembre próximo.
Hay una UDI desconcertada que no logra entender el nuevo Chile. Creyó que el malestar social era un sentimiento pasajero y que en las elecciones próximas, el clientelismo volvería a funcionar. Hoy en sus campañas, los electores no sintonizan con su discurso ultra conservador, debe rendir cuentas de las promesas incumplidas en la delincuencia y ya no puede culpar al gobierno, como lo hizo en la etapa concertacionista.
Parece que tampoco leyó los resultados de las municipales 2012, donde la coalición derechista sólo obtuvo 32,9% de la votación, ni tampoco percibió la participación ciudadana en las primarias, donde de los 3 millones de ciudadanos que participaron, sólo 800 mil fueron a votar por la derecha.
La UDI tampoco lee las encuestas donde la gente es categórica: 87% rechaza las políticas ante la delincuencia, 71% rechaza las políticas en salud; en el caso de las reformas políticas, la mayoría respalda cambiar el sistema electoral binominal. A pesar de estas señales de cambio, la UDI mantiene su férrea posición ultra conservadora y defensa del pinochetismo.
Este cuadro avizora una caída importante en los parlamentarios UDI para el período 2014-2018 donde -probablemente- no tendrá los actuales 39 diputados ni mantendrá los 6 senadores que van a la reelección.
El presente y futuro de la UDI está marcado por su defensa del status quo -en una sociedad que anhela cambios y reformar- y probablemente se situará en el nuevo escenario político como un extremo conservador, al estilo Tea Party de los republicanos en EEUU.
Para facilitar las reformas que la mayoría de los chilenos anhela, se requerirá otra derecha. Más flexible y con capacidad de escuchar al nuevo electorado y a la nueva sociedad chilena.
Publicado en Cambio 21, Año 3 N° 134, Semana 23 al 29 de octubre de 2013, Santiago de Chile, Pag. 15, Editorial.
Comentarios
Publicar un comentario