¿Qué presente queremos vivir y convivir?: texto inédito de Humberto Maturana
¿Qué presente queremos vivir y convivir?: texto inédito de Humberto Maturana
En 2016, el periodista Pedro Bahamondes le pidió a Humberto Maturana una
columna sobre cómo preveía el futuro para la especie humana y qué
aspectos debían torcerse para provocar un cambio total en la manera en
que nos vinculamos. Él escribió entonces este texto. Aún no había
estallido social ni pandemia, y sin embargo sus palabras son pertinentes
hasta hoy, en medio de un proceso constituyente y la vida post Covid.
Humberto Maturana
Como
seres humanos vivimos y convivimos en un presente de mucha desarmonía y
fragmentación psíquica-corporal: ¿por qué? Porque convivimos como si pensásemos
que todo lo bueno, todo lo deseable, todo lo de calidad en la convivencia se
obtuviese en la competencia, en la lucha, en el esfuerzo y en la búsqueda del "éxito" que en este presente consiste en alcanzar el "poder" que nos da el
dinero y la certidumbre de la verdad. Y para alcanzar este "poder" nos
enajenamos en tener que hacerlo mejor que otro... y hasta en la propaganda radial
decimos el que pestañea pierde,
¿pierde qué?
Además
tenemos argumentos que decimos que son científicos para pensar así, y que
oscurecen nuestro entendimiento.
Nosotros somos el presente de una historia evolutiva de millones de años
que describimos en nuestro pensar cultural como la lucha continua por
los medios de subsistencia, en una competencia en la que sobreviven los
mejores... los más aptos. Pero no ocurre así.
En
el mundo biológico no hay competencia. El
competir es un emocionar estrictamente humano, es un fenómeno cultural que requiere
de la reflexión pues ocurre como un acto que busca consciente e
inconscientemente negar al otro, a los otros, y en el cual nos negamos a
nosotros mismos pues el otro pasa a ser el referente de la calidad de lo que
hacemos.
¿Cómo
se sale de esta trampa? Desde entender que nosotros los seres humanos somos los
únicos seres vivos que vivimos en la reflexión que ve al otro, a los otros y
a nosotros mismos desde donde podemos actuar desde la consciencia de nuestros
más íntimos deseos de bien-estar.
De
hecho, si nos detenemos a mirar nuestra historia evolutiva encontramos que en ésta
lo central ha sido la colaboración, el cuidado recíproco, la ayuda mutua, la
búsqueda e invención de formas de generar y de compartir el bien-estar en la
convivencia de manera intencional. Si somos finos como observadores podemos ver
que otros seres vivos que no conviven en el lenguaje también se ayudan y
cooperan orientados desde sus sentires íntimos hacia su bien-estar. Lo peculiar en nosotros como seres humanos,
como personas, es que esto ha sido el eje de nuestra historia evolutiva
cultural porque la ayuda mutua consciente pertenece a nuestro actuar reflexivo
en nuestro vivir y convivir cotidiano.
La
historia evolutiva de los seres vivos en el cosmos, que surge con nuestro explicar
como seres humanos nuestro vivir y convivir con las coherencias de la
realización de nuestro vivir y convivir, ocurre en la forma de una deriva
evolutiva espontánea que sigue un curso determinado en cada instante por la
sensorialidad del organismo en la conservación de la realización de su vivir. Todos los seres vivos ahora vivientes somos el
presente de variaciones de las formas de realización del vivir que se han
producido y conservado desde el origen de los primeros seres vivos en la tierra
hará unos tres mil ochocientos millones de años.
Lo
que digo en estas líneas se enmarca en el presente cultural de nuestro vivir en
este proceso evolutivo ya que como personas somos los únicos seres vivos que
podemos conversar y reflexionar sobre si queremos o no queremos hacer lo que
hacemos, y somos los únicos que de hecho sabemos de manera reflexiva lo que
hacemos en el momento de hacerlo, a menos que padezcamos de algún daño
psíquico. Y somos a la vez los únicos
que podemos inventar teorías para justificar lo que hacemos o no hacemos, ya
sea en la honestidad o mintiendo a otros o a nosotros mismos, porque siempre sabemos cuando lo que estamos
haciendo o queremos hacer no se hace en nuestro convivir cuando queremos
convivir... pero movidos por alguna ambición íntima o una adicción al poder que
no queremos confesar... insistimos en querer hacerlo.
Ahora vivimos un presente social-cultural que no nos gusta, que nos
genera estrés, dolores psíquicos por las emociones que van surgiendo,
como miedo, ansiedad, desconfianza, inseguridades o angustias y con ello
desarmonías fisiológicas y enfermedades como fibromialgia, depresiones,
obesidad, crisis de pánico, y un largo etc. Y lo peor es que lo
sabemos, porque cuando sucede y nos confrontamos con actos no honestos o
de corrupción cultural, nos indignamos.
Pienso que ese modo de convivir es sencillo y simple, pensamos que el convivir democrático resulta de escoger un modo de individual ético
de vivir como guía de nuestro convivir, y no de una declaración de
intención. Y esto entendiendo que la conducta ética ocurre como una
dinámica relacional donde cada persona es responsable de sus actos en el
deseo consciente de no dañarse a si mismo/a, a otros/as ni la comunidad
ni al ámbito ecológico en la que vive.
Esto
es, pienso que si en verdad queremos convivir nos encontraremos espontáneamente
viviendo y conviviendo en el mutuo respeto, en el respeto por nosotros mismos, en la honestidad, en la ética social, en
la equidad,
en la colaboración y en el conversar
reflexivo, en el deseo de
conservar ese convivir. Y en este
proceso nos encontraremos también sin darnos
cuenta en un convivir democrático, dispuestos a no hablar más
de la oposición en los procesos de Gobierno sino que hablando de la colaboración. Esto es simple... si es que queremos
convivir.
Por
esto, queridos conciudadanos, nuestro presente y nuestro futuro ocurrirán según
cómo contestemos esa sencilla pregunta, ¿Queremos o no queremos convivir?
Publicado en The Clinic el 06 de mayo de 2021.
https://www.theclinic.cl/2021/05/06/que-presente-queremos-vivir-y-convivir-texto-inedito-de-humberto-maturana/
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