Dr. Pablo Goldschmidt: “Estamos en un ensayo clínico humano, trasnacional, planetario y todavía no sabemos todo acerca de las vacunas”
Dr. Pablo Goldschmidt: "Estamos en un ensayo
clínico humano, trasnacional, planetario y todavía no sabemos todo
acerca de las vacunas"
Doctor en farmacología molecular es uno de los científicos más
destacados de nuestro país. Defensor de las vacunas advierte que los
médicos y la población deben conocer sus pros y contras.
Antonio D'Eramo
El doctor Pablo Goldschmidt es preciso y minucioso en sus explicaciones.
No es sencillo transmitir a los legos conocimientos tan complejos
acerca de la biología molecular. La molécula de ADN se identificó por
primera vez en la segunda mitad del siglo XIX. Un siglo después comenzó
la edad de oro de los descubrimientos en genética y se definió la
estructura y funcionamiento del código genético. Hoy, los científicos
investigan como editar el ADN para corregir errores, curar enfermedades y
hasta desarrollar vacunas.
Es en este punto donde la conversación con el Dr. Goldschmidt se torna
imprescindible porque repasa lo que sucede con temas de estricta
actualidad como, los casos de trombosis que producen las vacunas que
utilizan vectores de adenovirus como las de Oxrford/AstraZeneca; Sputnik
V, o Janssen de Johnson & Johnson; la cantidad de dosis necesaria
para cubrir a la población de una enfermedad grave por contagio del
virus Sars-CoV-2; las dudas por los efectos a largo plazo de las vacunas
realizadas con ARN mensajero, como la Pfizer o Moderna; y las
características de las vacunas chinas realizadas con cultivos de virus
inactivo.
Dueño de un currículum distinguido el virólogo Pablo Goldschmidt es,
además, farmacéutico, licenciado en análisis clínico, bioquímico y
psicólogo clínico diplomado en distintas facultades de la UBA,
posteriormente se trasladó a Francia, donde se doctoró en Farmacología
molecular en la Universidad Pierre et Marie Curie de Paris.
Desde su lugar de residencia en Montecarlo, ofreció una conferencia virtual “contribución al conocimiento de las vacunas antivirales”
a los integrantes del Centro de profesionales farmacéuticos argentinos
(Ceprofar) de la que participó NA y sobre el cierre de su presentación
respondió varias preguntas acerca de lo que se conoce, en la actualidad,
sobre las vacunas aprobadas ante la emergencia por la pandemia de
coronavirus.
Una encuesta global de Gallup señaló que más de un tercio de la
población del mundo no quiere vacunarse contra el Covid-19.
Se trata de 1.300 millones de personas que prefieren la cautela o que
se declaran anti vacunas. No es lo mismo pero sorprende la cantidad. El
Dr. Pablo Goldschmidt fue terminante con la cuestión.
"Es ilógico decir yo soy anti vacunas. Sólo hay que mirar la
esperanza de vida de los últimos años. Todos somos pro vacunas porque si
hoy, el promedio de la población occidental, vive o se extiende hasta
los 80 años es porque hay razones. La sobrevida de la gente en Francia
aumentó al aparecer las vacunas. Vacunar al pueblo hizo, en parte, que
vivamos más en todos los países del mundo. Y también influyó la
aparición de los antibióticos en los años '40 del siglo pasado. Si
vivimos más es porque están los antibióticos y por algo están las
vacunas entonces es ilógico decir estoy en contra de los antibióticos o
estoy en contra de las vacunas. Porque la naturaleza, lamentablemente,
no es sabia. La calidad de vida aumentó por el progreso científico. La
naturaleza no hace las vacunas para que vivamos más viejos, no hace los
antibióticos para una septicemia. De la década del '40 hasta ahora se
registró un aumento de alrededor de 30 años en el promedio de vida".
Las vacunas contra el Covid-19 han posibilitado el desarrollo de
fármacos con nuevos métodos y tecnología utilizando el conocimiento del
código e ingeniería genética. A propósito del desarrollo de estas
técnicas novedosas Goldschmidt explicó: "nuestro disco duro es el
código genético inscripto en nuestras células que envían mensajes para
fabricar proteínas. Esta memoria o stock de información está en el ADN,
que todos los seres vivos poseen, y se puede decodificar la manera en la
que nuestras células trabajan. La ingeniería genética interviene
tomando un pedazo de ADN, le introduce otro mensaje, para que la célula
pueda copiar y fabricar lo que diga el mensaje que introducimos. Se
realiza mediante una tijera biológica, se abre el ADN y se pega, así
podemos lograr que se fabrique insulina o una hormona. Cuando se logra
esto se denomina organismos genéticamente modificados. Células que han
recibido información para producir una proteína".
Pros y Contras de la oferta en vacunas
Hay preocupación con las vacunas que utilizan vectores con adenovirus
como AstraZeneca, Janssen o SputnikV porque se han detectado casos de
trombosis severas, en algunos casos, y leves en otros. ¿Cómo se producen
estas vacunas?
“Las vacunas con vector toman el ADN de adenovirus que ya son
conocidos y han sido aislados. Algunos adenovirus son más virulentos que
otros, suelen producir resfríos, conjuntivitis o diarreas. Es una
estrategia nueva para fabricar vacunas que no se conocía hasta ahora y
pueden fabricar mucha proteína para combatir la enfermedad. Se toma un
adenovirus 26, se introduce el gen de la proteína, las fabrica y produce
anti cuerpos. Esta es la estrategia de la vacuna rusa Sputnik V, en la
cual la primera dosis se hace con adenovirus 26 y la segunda dosis con
un adenovirus 5. Ahora bien, el instituto Gamaleya que la produce no
especifica cuántos virus tiene el frasco de la primera dosis o cuál es
la carga viral ni tampoco se sabe cuáles son los restos de las células
donde se cultivaron los adenovirus. Esa información falta.
"Oxford/AstraZeneca y la vacuna Janssen de Johnson & Johnson
tomaron un adenovirus de un chimpancé, una vez inoculado el suero, el
virus se reproduce y fabrica proteínas para hacer anticuerpos y el día
que me enfrente con la enfermedad estoy protegido”.
La proteína se denomina Spike, se halla en la superficie del virus y es
la que permite ingresar a las células que infecta. Las proteínas Spike
del virus generan una respuesta inmune en los pacientes. ¿Porqué
entonces se registraron trombosis en algunos vacunados?
"Porque la proteína Spike no queda anclada en el brazo donde se
produce la inoculación sino que viaja por el torrente sanguíneo y en
algunos casos se pega al endotelio y desencadena una reacción orgánica
que lleva a un tapón. Se descubrió, hace menos de dos semanas, que el
mensaje para el ADN se cortó mal y la proteína no quedó anclada en el
músculo del brazo para alcanzar la protección. Yo digo que tuvieron
mucha mala suerte los científicos de Johnson y AstraZeneca porque no lo
podían saber no lo hicieron de mala fe.
"Desde el 4 de abril la Agencia Europea contabilizó 169 casos de
personas con coágulos en el cerebro, 53 en el abdomen. Claro, cuando
decimos que en Inglaterra se suministraron 34 millones de dosis, esto no
es nada en comparación, pero los alemanes que también vacunaron con
estas vacunas de adenovirus sostuvieron, en un trabajo publicado
recientemente, que hubo 29 casos de coágulos en el cerebro de señoras
jóvenes, bueno, a partir de ahí, comenzaron las preguntas.
"Fueron incidentes 20 veces más de lo esperado en cualquier vacuna.
¿Qué sucedió? Se descubrió que el splicing, que es un proceso mediante
el cual los intrones, es decir, las regiones no codificadoras de los
genes, son escindidos del transcripto de ARN mensajero primario y los
exones (es decir, las regiones codificadoras) se unen para generar un
ARN mensajero maduro, se hizo mal, la proteína se vino a pegar al
receptor y no quedó en el brazo.
"Entonces, si yo tengo una vacuna y la proteína está bien producida
con un "ancla" para que quede en el músculo del brazo, voy a producir
una reacción local, que puede incluir dolor en el músculo del brazo, y
voy a producir anticuerpos si no queda anclada, la proteína Spike va a
tener la llave para abrir el receptor celular de la arteria o de la vena
y va a andar dando vueltas por el sistema sanguíneo. Todo esto no se
sabía, se aprendió en estas últimas dos semanas de un equipo alemán.
"Hoy tenemos que saber que está pasando algo que antes no sabíamos.
Uno puede dudar de estos estudios que son extremadamente serios porque
uno puede ponerse a pensar que esto viene de Alemania, donde está la
empresa que hizo la biotecnología para Pfizer y uno dice acá hay guerra
de laboratorios. Yo no lo creo, probablemente la competencia entre
laboratorios existe y siempre hubo, pero en este caso es importante
saber que hay casos de trombosis en Alemania y la Agencia Europea (EMA)
dijo que hay que tener mucho cuidado y darla a los mayores de 60 años y
no a las mujeres menores de esa edad.
¿Por qué esa indicación de los reguladores europeos?
"Por una cuestión muy simple, usualmente la gente mayor de 60 años
toma algún tipo de medicamento anticoagulante entonces en ese caso el
riesgo es muy mínimo de que formen trombos. En el caso de las mujeres
embarazadas, hay que observar lo que dice el laboratorio a la autoridad
sanitaria de cada país. Generalmente, la vacuna se puede dar a
embarazadas a partir del segundo trimestre, nunca durante el primer
trimestre de gestación. En realidad, ninguna vacuna debe aplicarse
durante el primer trimestre por eso es recomendable que las mujeres,
antes de concurrir al vacunatorio, se realicen previamente un test de
embarazo.
"Ahora bien, ¿qué dicen en Inglaterra? que esta vacuna produce
náuseas y fatigas pero el 2 de junio, el gobierno británico admitió que
las vacunas con un vector de adenovirus tienen un problema de trombosis y
se contabilizaron en 200 mujeres y 169 hombres, la mayoría gente joven.
Producto del problema técnico descripto anteriormente. La incidencia es
de 1 de cada 14 millones de dosis pero la incidencia es mayor en gente
joven porque no suele estar con anticoagulantes. En mujeres jóvenes se
dan más casos porque hay un factor de predisposición a las trombosis que
son los estrógenos y las mujeres que están con pastillas
anticonceptivas ya están predispuestas y probablemente eso sea lo que
haya provocado esta situación en Europa. La vacuna de Johnson &
Johnson dicen que tuvieron 13 casos, siete de cada millón en mujeres. La
de Johnson produjo más trombos en gente joven que en gente mayor".
También se ha hablado de desmayos en los vacunatorios.
"No tiene nada que ver con la vacuna. Con ninguna de ellas. La
presión social pasa por estar vacunado. Pero la psicosis con la que se
ha manejado la comunicación de esta pandemia, como se manejó esta
infección viral, hace que la gente llegue a los vacunatorios en tal
estado de angustia que tenemos 8 desmayos cada 100.000 personas cuando
generalmente había 0,05 cada 100.000 personas en el pasado".
La vacuna del Instituto Gamaleya no informa de trombos a pesar que su
técnica es la misma también hay polémica en Argentina porque la segunda
dosis de Sputnik V no llega y algunos quieren combinar las vacunas. ¿Qué
opina de esta práctica de mezclar dosis distintas?
"Ha habido novedades interesantes acerca de esta cuestión. La segunda
dosis en la Argentina de la Sputnik V es un adenovirus 5. Ahora bien,
si la primera aplicación con el adenovirus 26 está bien aplicada y en el
frasco estaba todo lo que tiene que haber, y uno al aplicársela se
puede dar cuenta por cómo se le resiente el brazo luego de la
aplicación, en principio los rusos dicen que hay que tener como
referente la vacuna de Johnson que es de una sola dosis y utiliza el
mismo adenovirus 26 como vector. Con lo cual, la primera dosis de
Sputinik V sería suficiente para evitar las formas graves de Covid-19.
Hay que bajar el nivel de angustia por la segunda dosis que no llega
porque entran a jugar el delirio científico-político muy agresivo,
especulando porque no llega la segunda dosis cuando en Rusia están
pensando que con una alcanza y entonces no fabrican la segunda dosis".
¿Por qué razón se innovó y no se fabricaron más vacunas a virus muerto?
"Para fabricar vacunas a virus muerto hace falta mucho antígeno,
mucho cultivo celular y mucha materia prima y es caro. Creo que como no
sabían si las iban a comprar o si las iban a pagar, por ahora, los
únicos que las hicieron son los chinos. Algunas funcionan muy bien y
otras menos, quizá porque incluyen poco antígeno pero hacer ese tipo de
vacunas es costoso. En cambio, en las otras, con un biovector que te
suelta el adenovirus se realiza. Tal vez eligieron ese método por un
tema económico, no me gustan las ideas tipo paranoicas del complot, pero
indudablemente hay una cuestión de materia prima y costo.
"Las de Pfizer y Moderna, con ARN mensajero es muy cara la
investigación pero en términos económicos ya está amortizada. Además, el
riesgo empresario lo realizó el contribuyente que paga impuestos en
Alemania y en Francia cuyos estados dieron subsidios a las pymes que
realizaron las investigaciones. Con respecto a las vacunas tradicionales
que provienen de China es costosa su producción porque hay que cultivar
células, infectarlas, separarlas y realizar un proceso de
centrifugación. Las vacunas tradicionales son más seguras, siempre que
estén bien limpias de las células donde se cultivaron, pero no sabemos
si son más eficaces".
¿Qué hay que saber acerca de los riesgos de las vacunas de Pfizer y Moderna realizadas con ARN mensajero?
"La pregunta que hay que hacerse con este tipo de vacunas es ¿el ARN
se copia o no se copia? Se trata de una tecnología innovadora que viene
de los que estudian temas relacionados con el cáncer. Si pongo un ARN
mensajero y produce una proteína para combatir el Covid y después se
acabó, ya está, todo es fantástico, porque eso es lo que queremos
cuando nos damos una vacuna con esta técnica. Pero, ¿qué pasa si el ARN
se transforma en ADN y se nos mete en el núcleo? ¿Este ARN mensajero
desaparece completamente, se va y sólo queda el mensaje para fabricar
proteínas? Las respuestas, en estos momentos, no las conozco. Algunos
virus, distintos del Sars-CoV-2 que produce Covid-19, cuando ingresan al
organismo envían mensajes que rompen el equilibrio celular porque hay
genes que están apagados, bloqueados para que no produzcan cáncer. Los
virus, cuando ingresan a una célula, tardan entre 10 o 15 años en
producir la aparición de una enfermedad tumoral.
"Ahora bien, en los laboratorios dicen que el ARN mensajero de las
vacunas de Pfizer y Moderna no se integran y, por el contrario, se
degradan en el organismo. Ojalá sea de esa manera pero para estar
completamente seguros hay que esperar 15 años. Hay un riesgo potencial.
Estas vacunas son muy buenas contra el Covid-19, han protegido
poblaciones enteras, como sucedió en Israel, donde la gente ya está
abandonando los barbijos y el distanciamiento.
"En resumen, hay muchas cosas que estamos aprendiendo. Las
investigaciones llevan tiempo, de esta pandemia hace poco más de un año
que comenzó y ya queremos resolver todo los temas pero tenemos que ser
conscientes que estamos inmersos en una humanidad que es parte de un
ensayo clínico y no en parte de una humanidad a la que se le está
administrando un producto conocido. Estamos estudiándolos entre todos
los que se han vacunado.
Publicado en Noticias Argentinas es el 21 de junio de 2021.
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