Nacionalización del Cobre: la idea que unió a izquierda, centro y derecha en un año convulso
Nacionalización del Cobre: la idea que unió a izquierda, centro y derecha en un año convulso
El once de julio de 1971 -hace exactos 50 años-, el Congreso pleno
aprobó uno de los proyectos más importantes del gobierno de Salvador
Allende; la reforma constitucional que permitía la nacionalización de
los principales yacimientos mineros de cobre, que por entonces
representaba el 75% de las exportaciones del país. En charla con Culto,
dos historiadores y un testigo de la época, analizan el consenso que
logró la iniciativa y repasan la trayectoria histórica, de al menos tres
décadas, en que la idea se asentó entre las fuerzas políticas del país.
Felipe Retamal
Pasó medio siglo por la memoria, pero Jorge Arrate aún recuerda el día
en que el presidente Salvador Allende Gossens lo nombró vicepresidente
de Codelco. "Yo trabajaba con él en La Moneda como asesor económico,
simplemente tuve que caminar unos metros -recuerda al teléfono con
Culto-. Me convocó a su despacho y ahí me informó que había decidido
nombrarme a cargo de la Corporación del Cobre".
Promediaba 1971. La decisión del mandatario de poner a Arrate a cargo de
la compañía fue parte de un movimiento mayor; la aprobación en el
Congreso de la reforma constitucional a la Ley N° 17.450 que permitió la
nacionalización de los yacimientos de cobre, por entonces administrados
por compañías extranjeras, en particular, estadounidenses. Desde
entonces, el estado controlaba la explotación del metal rojo desde las
entrañas del desierto nortino.
"Allende me dijo que el equipo que había estado trabajando hasta ese
momento había cumplido un ciclo, que era llevar adelante el proyecto de
nacionalización, y que ahora había que hacerse cargo de avanzar la
nacionalización", explica el exministro. Y detalla que eso significaba "recibir las compañías, las empresas, las minas y enfrentar todos los
problemas que significaba llevar adelante".
Presidente Salvador Allende en un cambio ministerial. Foto archivo Biblioteca del Congreso.
Una idea que generó consenso
El proyecto de nacionalización era parte de las reformas estructurales
estipuladas en el programa de gobierno de la Unidad Popular. "La
voluntad de nacionalización de la Gran Minería del Cobre estaba (como
señala Joaquín Fermandois), en la sangre de la izquierda chilena",
explica a Culto, Eduardo López, historiador de la UDD y la Universidad
Alberto Hurtado. "Se debe recordar, que el el Programa básico de
gobierno de la Unidad Popular se trató de una propuesta donde el factor
económico fue determinante".
Según los datos de Patricio Meller, para 1970 la producción de la gran
minería del cobre representaba nada menos que el 75% de las
exportaciones chilenas. "En la primera mitad de la década del 50, la
tributación al cobre constituía más del 30% de la recaudación fiscal; en
el año 1955 dicho porcentaje casi llega al 50%. En síntesis, el cobre
generaba el 75% de las divisas y aportaba el 30% de los ingresos
tributarios", agrega en su estudio El cobre chileno y la política minera.
Pero no se trató de una iniciativa aislada en el tiempo; en el gobierno
anterior, del democratacristiano Eduardo Frei Montalva, se desarrolló la "chilenización", en que el estado incorporó a la economía nacional la
gran minería del cobre a través de mecanismos como la adquisición del
51% de las acciones de las compañías extranjeras presentes en el país.
Por ello, se trataba de una iniciativa que había estado en el debate
entre los salones universitarios, los comandos de los partidos políticos
y las oficinas de profesionales y técnicos. "Hacia 1970 ya existía un
consenso bastante amplio en la sociedad chilena, particularmente a nivel
político, sobre la necesidad de nacionalizar el cobre", explica
Alejandro San Francisco, historiador, profesor de la Universidad San
Sebastián y Pontificia Universidad Católica.
De allí se explica, en parte, el respaldo unánime que tuvo la reforma
constitucional aprobada por el Congreso el 11 de julio de 1971. Ese día,
los tres tercios de la política chilena, apoyaron la iniciativa o al
menos, no se opusieron a ella. Nada menor, tras una cerrada disputa por
la presidencia menos de un año atrás.
"La coyuntura electoral de 1970 se inscribió en el marco de un activismo
social y político determinado por la sensación de encontrarse el país
en una crisis multidimensional. En este contexto, todas las candidaturas
coincidieron en el diagnóstico de la necesidad de un cambio drástico
del desarrollo económico. Por tanto, la nacionalización del cobre fue un
anhelo ampliamente esperado por la población", detalla Eduardo López.
Incluso, la reforma salió adelante con el apoyo tácito de la derecha
pese a que el sector cuestionó sin rodeos al programa de la UP. "Francisco Bulnes, del Partido Nacional, argumentó que en la elección de
1970 casi el 65% de la población había apoyado a candidatos que
respaldaban esa propuesta, por lo que no querían estorbar su desarrollo
con más problemas en el camino", explica Alejandro San Francisco.
"Adicionalmente, sostuvo que estaban de acuerdo con los lineamientos
centrales de la propuesta gubernamental y que ser partidarios de la
propiedad privada no excluía que en determinadas oportunidades hubiera
actividades económicas que pudiera desarrollar el Estado en forma
excepcional", agrega.
Según Eduardo López, la derecha comprendió que era una idea demasiado
arraigada como para cuestionar. "Ese sector no tenía ni la fuerza ni las
ideas económicas para formular un proyecto económico alternativo. En
segundo término, en el terreno político del momento no enfrentó a la UP.
Entendía que el consenso transversal del proyecto de nacionalización lo
tenía perdido".
"La derecha no solo apoyó la aprobación de la reforma el 11 de julio de 1970, sino que no la cuestionó", agrega.
Concentración de Salvador Allende. Archivo Copesa.
En una línea similar argumenta Jorge Arrate. "[En la derecha] entendían
que esta era una idea tan poderosa que se había hecho como una bola de
nieve, entonces era imposible enfrentarla en contra. Por eso votaron a
favor de la reforma constitucional; un ejemplo de aquellos casos en que
la lucha política de masas conduce a una idea a convertirse en ley".
Durante esa jornada en el Congreso, la Democracia Cristiana también
apoyó la reforma. Un gesto no menor, ya que había pasado poco más de un
mes del asesinato del exministro democratacristiano Edmundo Pérez
Zujovic, adjudicado a un comando de extrema izquierda, lo que tensionó
las relaciones entre la UP y el partido de la Falange.
"La Democracia Cristiana sostuvo que el proceso había comenzado con
Frei, y Renán Fuentealba (senador y expresidente de la DC) destacó en su
discurso el compromiso de su partido con la reforma", detalla Alejandro
San Francisco.
En efecto, el candidato presidencial de la DC en 1970, Radomiro Tomic,
proponía la nacionalización en tanto continuidad de la "chilenización"
iniciada en la administración Frei Montalva. Así se lee en la página 10
de su programa, publicado el 14 de junio de ese año. "Se nacionalizará
inmediata e integralmente las principales empresas de cobre,
completándose el proceso iniciado en el actual gobierno".
Salvador Allende y Radomiro Tomic. Foto Fondo Histórico Copesa.
Del Nuevo Trato a la Chilenización
La idea de incorporar la gran minería del cobre al sector público ya se
discutía desde al menos la década del cuarenta, en los días de impulso
al modelo de industrialización por sustitución de importaciones. Pero
fue en la década siguiente cuando comenzaron a verse los primeros pasos.
Según Jorge Arrate, el primer hito ocurrió en 1952. "Hay una fotografía
muy bonita, cuando dos dirigentes del Partido Comunista, Elías Lafferte y
Salvador Ocampo, perseguidos por la Ley Maldita, le entregaron un
proyecto de nacionalización a un senador socialista que se llamaba
Salvador Allende, pero antes de eso, en las años treinta y cuarenta ya
se discutía", explica.
En rigor, la propuesta presentada por Allende (quien representaba a las
regiones de Tarapacá y Antofagasta) consistía en implementar el estanco
del comercio y explotación del mineral rojo, además de levantar una
Corporación del Cobre. Años después presentó otra iniciativa -firmada
junto a otros senadores- que obligaba a las empresas productoras a
constituirse como sociedades anónimas chilenas, sujetas a las
fiscalización de un órgano estatal.
Incluso, el diputado liberal Mariano Puga Vega planteó la necesidad de
legislar al respecto en un discurso ante la Cámara en junio de 1951. "Los chilenos tenemos una aspiración legítima, que nadie tiene derecho
de contrarrestar: que los productos de nuestra tierra no salgan al
extranjero en estado primario, o sea, que no salgan, como ocurre con el
cobre, especialmente, en barras, sino que se envíen elaborados".
Vista del Mineral de Chuquicamata en 1975. Colección Biblioteca Nacional de Chile.
El interés no fue casual. Como en otros momentos, los eventos
internacionales alcanzaron a generar repercusiones en Chile. "Hasta la
Guerra de Corea en 1950, la industria del Cobre no adquirió protagonismo
en las discusiones de la economía nacional e internacional", explica
Eduardo López.
"Con el término del conflicto se instaló la primera discusión a nivel
local sobre el Cobre. Estados Unidos introdujo un precio máximo (24,5
centavos de libra) que fue una medida de congelamiento de precios
-explica el historiador-. Esta tuvo profundas repercusiones en una
economía chilena cada vez más dependiente de los tributos que generaba
la gran minería del cobre en manos norteamericanas".
Por ello es que el asunto se instaló en la discusión nacional. "Cada vez
se hizo más perceptible la idea de que los gringos se llevaban los
recursos más importantes de Chile, dejando menos beneficios de los que
la sociedad y su clase política creían merecer -detalla Alejandro San
Francisco-. Esto fue preparando el camino a una idea que hacia 1970 era
claramente hegemónica, como se comprobaría con la aprobación unánime de
1971, uno de los pocos consensos que existió en el Chile de la Unidad
Popular".
Fue así que la idea comenzó a permear las iniciativas de los gobiernos.
Por ello, en 1955, durante la segunda administración de Carlos Ibáñez
del Campo, se implementó la llamada Ley de Nuevo Trato (Ley N° 11.828).
En el estudio Historia política y tributaria del cobre en Chile,
elaborado por la Biblioteca del Congreso, se detalla que dicho cuerpo
legal "junto con crear el Departamento del Cobre, pretendió establecer
un régimen tributario para las empresas de la Gran Minería del Cobre
manejando el interés con relación al aumento de la producción".
Hacia la convulsa década de los sesentas, el tema del cobre se hizo
ineludible para quienes aspiraban a llegar hasta el sillón de La Moneda. "En las elecciones de 1958 todos los candidatos tuvieron una postura
frente a la gran minería del Cobre -detalla Eduardo López-. Si bien
ninguno propuso la nacionalización, Frei y Allende promovían cambios
sustanciales a la relación del estado chileno con las empresas
norteamericanas".
Presidente Eduardo Frei Montalva
Así se llega hasta la "chilenización", implementada en el gobierno de
Frei Montalva. Una iniciativa que según el citado estudio del Congreso,
buscaba estimular la inversión extranjera en la minería, bajo el marco
legal de la Ley de Nuevo Trato, pero con énfasis en algunos aspectos
fundamentales.
"Al término de su mandato, el Presidente Frei sintetizaba de la
siguiente manera los fines perseguidos con su 'chilenización' puesta
por obra en 1964: a) duplicar la producción de cobre chileno; b)
alcanzar la participación del Estado en la propiedad de las empresas
cupreras; c) integrar la industria del cobre a la economía nacional;
d)refinar en Chile el máximo de la producción posible; y e) lograr una
activa participación del Estado en la comercialización del cobre en los
mercados mundiales".
Pero la idea de la nacionalización pervivió en el ideario de la
izquierda. De allí su incorporación en el programa presidencial de
Allende en 1970. "El diagnóstico de la UP observó que la naturaleza
mono-exportadora del país implicaba que el vértigo de las fluctuaciones
de precio en los mercados mundiales ejerciese un profundo impacto sobre
la balanza de pagos de Chile y sobre los ingresos del gobierno", explica
Eduardo López.
También había una lectura política. "En el oficialismo –los partidos
Radical, Comunista y Socialista, por ejemplo– enfatizaron que con la
nacionalización Chile consolidaba su independencia y que era una medida
trascendental para la revolución que vivía el país", detalla Alejandro
San Francisco.
Vista de la ciudad minera de Sewell en 1975. Colección Biblioteca Nacional de Chile.
La medida más importante de la UP
Tras aprobarse la reforma constitucional que permitía la
nacionalización, enfocada en cinco grandes yacimientos (Chiquicamata, El
Salvador, La Exótica, La Andina, y El Teniente), a mediodía del 11 de
julio de 1917, el presidente Allende pronunció un discurso en la plaza
de Los Héroes de Rancagua. Jorge Arrate cuenta que no pudo acompañarlo
en aquella oportunidad.
"Yo trabajaba en La Moneda junto con mi amigo, y desaparecido hasta hoy,
Arsenio Guzmán que era el asesor jurídico -recuerda-. Nos turnábamos
para acompañar al presidente, y ese día fue Arsenio".
Cuatro días después, el mandatario firmó en el comedor de La Moneda el
decreto promulgatorio de la reforma constitucional -redactado por el
abogado Eduardo Novoa Monreal-. En la ceremonia -cuyo registro está
disponible en YouTube- participaron autoridades como el cardenal Raúl
Silva Henríquez, los presidentes del Senado y la Cámara (Patricio Aylwin
y Eduardo Cerda, respectivamente), los jefes de las Fuerzas Armadas, el
contralor general de la república, el presidente de la Corte Suprema, y
dirigentes sindicales como Víctor Diaz y Héctor Olivares.
Afiche diseñado por Vicente Larrea.
La UP celebró el acontecimiento echando mano a su iconografía clásica. "Chile se pone los pantalones largos: ahora el cobre es chileno", rezaba
el afiche diseñado para la ocasión por Vicente Larrea. Tiempo después,
el grupo Quilapayún grabó el tema "Nuestro cobre", de Eduardo Yáñez, en
que homenajean a la "carne de la pampa, enclavado en la tierra
colorada".
Para Jorge Arrate, el proyecto de nacionalización es la medida más
importante implementada durante los mil días de Allende. "Sin desmerecer
otras iniciativas pero yo creo que ese es el gran legado de gobierno de
la Unidad Popular, el habernos dejado una riqueza que ha ido
incrementando cada año los recursos públicos".
Por su lado, Eduardo López detalla que el proyecto fue un paso clave en
la política económica del gobierno. "La estrategia de largo plazo fue
concentrada en la nacionalización de las principales materias primas
disponibles en el país, especialmente, el cobre, en la estatización de
las empresas, de la banca y en la profundización de la reforma agraria.
Allende inició una política de nacionalizaciones y expropiaciones desató
la resistencia de la derecha política y el empresariado. Al mismo
tiempo, acrecentó las demandas de los trabajadores y de algunos sectores
que abogaron en la práctica de ir más allá de los propuesto en el
Programa de la UP".
Publicado en Revista Culto el 11 de jluio de 2021.
https://www.latercera.com/culto/2021/07/10/nacionalizacion-del-cobre-la-idea-que-unio-a-izquierda-centro-y-derecha-en-un-ano-convulso/
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