Compra de cámaras para Carabineros desata investigación por corrupción contra Katherine Martorell
Compra de cámaras para Carabineros desata investigación por corrupción contra Katherine Martorell
La Subsecretaría de Prevención del Delito convocó a una
licitación para adquirir cámaras corporales a Carabineros y ganó la
multinacional Motorola con poco más de 378 millones de pesos. Las bases
del concurso establecían que el aparato debía contar obligatoriamente
con la función de “pre y post grabado”. Si carecía de este último
sistema, el oferente quedaba excluido. Pero no ocurrió así y una de las
empresas que no llegó a la final se querelló por delitos de corrupción
en contra de la subsecretaria Katherine Martorell (RN),
acusando un entramado criminal -señala la acción legal- para favorecer a
Motorola. Aún cuando la autoridad asegura que todo se ejecutó bajo las
normas de probidad, hay hechos que parecen no coincidir. Uno de ellos,
es que los archivos subidos por la multinacional a Mercado Público
cuando se valoró su oferta, no mencionan al mecanismo digital requerido.
Por el contario, aparecieron dos PDF’s creados con posterioridad a la
revisión de la propuesta donde se establecía que las cámaras sí contaban
con “pre y post grabado”. Martorell aseguró que se trata de un problema
“semántico y no real”. El caso puede llegar al Consejo de Defensa del
Estado, organismo que podría evaluar una querella por fraude al fisco.
La trama, repleta de recovecos técnicos y administrativos, fue revisada
de punta a cabo y la revela la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.
Jorge Molina Sanhueza
El pasado 11 de marzo la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell (RN),
adjudicó una licitación a la empresa Motorola por más de $378 millones
adquiriendo así 300 cámaras corporales para Carabineros.
Sin embargo, lo que pudo ser un concurso más, se convirtió en un dolor de cabeza para Martorell,
luego que la firma Pegasus -uno de los oferentes excluidos-
interpusiera una querella en su contra por delitos de corrupción en el
Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago y que incluye a los cinco
miembros de la Comisión Evaluadora. El libelo ya fue admitido a
tramitación y enviado a la Fiscalía Centro Norte.
La firma -representante de la multinacional Hytera–
acusó que hubo un verdadero entramado criminal de falsificaciones,
prevaricación y fraude al fisco en la entidad, con el único fin de
favorecer a Motorola.
Y es que a juicio de los querellantes las captadoras de imágenes vendidas por la multinacional, poseen solo "pre grabado", en circunstancias que las bases de licitación establecían, además de este último requisito, el "post grabado".
El sistema opera así: un funcionario de carabineros calza la
cámara en el chaleco antibalas y una vez encendida, comienza el sistema
de pre-grabado de 120 segundos que se almacenan en una memoria temporal.
Si activa la grabación normal los 120 segundos anteriores se adosarán
al video. El post grabado, en tanto, implica que una vez que el efectivo
presiona el botón para terminar el registro, de forma automática corren
otros 120 segundos, que se agregan al final de la captación,
convirtiéndolo en un solo archivo. Ahí, nuevamente el pregrabado se
reinicia.
Básicamente la fórmula permite obtener mayor cantidad
imágenes para presentarlas en investigaciones judiciales, ya sea en
casos de delincuencia o violencia policial.
El pregrabado sí lo posee la cámara Motorola, de acuerdo a la
información publicada por la propia empresa en su sitio web de noticias y
en los documentos que subió el portal Mercado Público como participante
de la licitación, pero el post grabado no aparece por ninguna parte.
Los hechos descritos en la querella, podrían tratarse del típico caso:
la empresa que no ganó inicia acciones legales inclinen la balanza a su
favor y ganar el concurso . No obstante hay detalles llamativos. La
misma Pegasus presentó un recurso de reclamación a Martorell el 16 de
marzo, argumentando anomalías en la adjudicación, toda vez que su
propuesta era $131 millones más barata que Motorola. Y que por cierto
cumplía con todos los requisitos, agregó en la presentación.
La respuesta de la subsecretaria -el pasado 28 de abril- fue rechazar las alegaciones formuladas por la firma
y aseguró que las cámaras contaban con pre y post recording. Y agregó
que para mayor abundamiento los funcionarios evaluadores de las ofertas
buscaron en internet información técnica, para confirmar que el sistema
tecnológico ofertado por Motorola era real.
Para justificar el razonamiento, entregó direcciones web,
donde supuestamente los revisores encontraron la información el 6 de
marzo. Tal como lo comprobó este medio, al buscar los folletos digitales
efectivamente aparece que la cámara cuenta con el requisito, lo que se
contrapone a la información que entregó Motorola para la licitación. En
otras palabras, se trata de un mismo modelo de cámara con dos fichas
técnicas contrarias entre sí.
Sin embargo, un detalle informático derivó en que las
sospechas de Pegasus cobraran mayor peso, porque al revisar los "metadatos" de los dos PDF’s, descubrieron que la creación de ambos
mantenía data del 25 de marzo y el 16 de abril de este año. Es decir,
cuando la reclamación de la recurrente estaba en plena redacción para
ser respondida.
Semántica
La subsecretaria Martorell al ser consultada por el hecho aludió a que
Motorola entregó un certificado que exponía con claridad que la cámara
adquirida tenía instalado el sistema requerido en las bases de
licitación.
El documento que mencionó Martorell fue enviado a este medio por
el coordinador tecnológico de la entidad, Nelson Donoso, pero se trata
un informe que revelaba una prueba de resistencia a la cámara, conocido
como post drop (post caída) y no el "post grabado".
Como sea, Martorell insistió en que todo el procedimiento se apegó
íntegramente a los principios de probidad administrativa y que el
problema de que exista o no post recording en los folletos del producto
comprado y en las bases del concurso, es un problema de carácter "semántico y no real".
"(...) en mi opinión si es que el certificado que entregan
demuestra el post grabado, no lo dice literal y en eso estoy de acuerdo
con usted. No está escrito función de pre y post grabado, pero sí tiene
la función. Si se escribieran literalmente las expresiones utilizadas en
las bases sería el mejor de los mundos, pero eso no pasa en la
generalidad de las licitaciones", reflexionó.
Pese a los dichos de la funcionaria, hay un elemento adicional: en el
sitio de noticias de la propia Motorola, el 18 de junio pasado, se
publicó una crónica, donde se detalla que el dispositivo tiene solo una
ventana de "pregrabación".
La siguiente es una trama plagada de complejos recovecos técnicos y
administrativos propio de las compras públicas y que al menos hasta
ahora parece indicar dos cosas.
La primera: se pagó por algo que tenía menos capacidades que los
requerimientos de las bases de licitación y los funcionarios de
Carabineros registrarán y detendrán la grabación sin preocuparse por
esos 120 segundos restantes que podrían cambiar más de alguna historia
judicial para bien o para mal.
La segunda: es que el gran perdedor de este concurso fue Smart Partners, representante de Axon,
la misma empresa que a principios de año vendió también a la policía
uniformada otras 300 cámaras -vía trato directo- por más de $463
millones y, al menos dentro de la subsecretaría, era un secreto a voces
que se quedaría con el premio. Pero no fue así porque su oferta
económica se pasó apenas unos cuantos pesos.
La complicación para Martorell es que el Ministerio Público está
obligado a enviar los antecedentes al Consejo de Defensa del Estado
(CDE) para que evalúe los antecedentes y una eventual querella por
fraude el fisco. Y ello porque no está claro si las cámaras con "pre
recording" -y no con "post recording"- eran más baratas por las que el
fisco pagó $378 millones o si, eventualmente, eligió esta última opción
por alguna decisión hasta ahora desconocida.
La historia, los documentos y la revisión íntegra del proceso de licitación -de punta a cabo- la revela la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.
De punta a cabo
Todo ocurre en un período de tres meses. El 29 de enero de 2020 la
Subsecretaría de Prevención del Delito, dirigida por Katherine Martorell
(RN) convocó a una licitación para adquirir 300 cámaras corporales para
Carabineros.
Las bases de este concurso fueron publicadas en el portal Mercado
Público, al que postularon ocho empresas: Entel, Pegasus, Motorola,
Raylex, CTS Global, DRV Ingeniería, Incotel y Smart Partners que
representa a la firma Axon, cuyos productos ya son utilizados por la
policía uniformada desde principios de año.
Las compañías entregaron sus propuestas técnicas y económicas para que
la Comisión de Evaluación resolviera, en primera instancia, si cumplían
con los requisitos formales establecidos. Ese era un primer filtro. Si
lo sorteaban, recién serían revisados como oferentes, lo que les
permitiría entrar a la recta final donde la autoridad superior
decidiría.
El grupo de profesionales que integraron la instancia fueron Constanza
Benvenuto, jefa del Departamento de Gestión Territorial, con estudios
como trabajadora social; Miriam Muñoz, jefa del Departamento de
Planificación Control y Gestión Institucional y trabajadora social y
Camilo González, ingeniero civil industrial. Se suman Cristián Fonseca
Zagal y a la abogada Constanza Pualuan.
La revisión de los antecedentes comenzó el 6 de marzo pasado y
los evaluadores debían guiarse por las bases de licitación que contiene
normas estrictas para excluir a cualquier participante que incumpliera
con alguno de los requisitos.
Uno de los principales requerimientos técnicos -entre otros- era que las
cámaras contaran -obligatoriamente- con un sistema de "pre y post
grabado" de 120 segundos, respectivamente.
Explicado en simple, la cámara siempre está grabando, pero archiva sólo
los últimos 120 segundos en una memoria de almacenamiento temporal
(buffer) y lo anterior es borrado a medida que avanza el tiempo, dando
inicio a otros 120 segundos y así sucesivamente.
Por ejemplo, cuando un carabinero decide que es momento de registrar un
procedimiento cualquiera, puede activar el aparato presionando el botón
central de la cámara, dando inicio a un tipo de grabación distinto y que
se archiva en la memoria interna. Si detiene este tipo de registro, y
grabó por un lapso de 5 minutos, con los 120 segundos previamente
captados, el video final durará 7 minutos.
El post recording, en tanto, significa que la cámara, una vez que dejó
de grabar y archivar en la memoria interna, graba dos minutos más de
forma automática. De esta manera la extensión del video alcanzará a 9
minutos.
Y lo que ocurrirá nuevamente, es que la función pre-recording
volverá a operar. Como se trata de una cámara segura, resistente a las
caídas, agua, es muy difícil alterar el archivo de video, lo que permite
mejores evidencias para una investigación del Ministerio Público, ya
sea se trate de delincuencia o violencia policial.
De hecho, la misma Subsecretaría de Prevención del Delito -en las preguntas aclaratorias
del concurso alojado en Mercado Público- lo definió así: "(la cámara)
Debe tener la capacidad de almacenar audio y vídeo con una duración de
al menos 120 segundos antes y después de la activación/finalización de
la grabación", tal como puede verse en la imagen siguiente.
La utilidad del método digital puede graficarse con el crimen del
comunero mapuche Camilolo Catrillanca, ocurrido el 14 de noviembre de
2018 en La Araucanía. En esa oportunidad uno de los carabineros
involucrados borró el contenido de la cámara Go-Pro que portaba para
eliminar evidencia.
En concreto, la situación pudo ocurrir así: el autor de los tiros que
terminaron con la vida de Catrillanca comenzó a grabar la escena, pero
momentos antes decidió detener el registro para disparar y no dejar
registro, pero esos 120 segundos de post recording, pudieron cambiar la
historia.
El problema con las cámaras adquiridas por la Subsecretaría de
Prevención del Delito, es que Carabineros podrá tener en un video 120
segundos grabados después que termine un operativo. Es decir, una vez
detenido el registro, los otros 120 segundos automáticos estos no
existirán, sino que deberá reiniciar otro video para fijarlo en la
memoria material del aparato. De esta manera el alcance de esta nueva
tecnología requerida por la autoridad operará a medias.
Por unos pesos de más
El mismo 6 de marzo de 2020, la Comisión de Evaluación entregó su
informe, tal como consta en el documento al que accedió este medio. De
los ocho participantes, seis quedaron excluidos, fundamentalmente por
supuestas falencias en la oferta técnica y la instancia optó por dejar
solo a dos licitantes en carrera.
De acuerdo al acta firmada por los cinco supuestos expertos, las mejores
alternativas eran Smart Partner -que alcanzó un ponderado de 92,87
puntos- a diferencia de los 62,20 de Motorola, que en los documentos
comerciales almacenados en la plataforma de compras públicas no detalla
en ninguna parte que la cámara ofrecida cuenta con "post recording".
Entre ambas compañías seleccionadas, eso sí, había una
diferencia: el precio. Incluyendo impuestos, Smart partners ofertó poco
más de $463 millones, mientras que la Motorola ofreció una cifra
levemente superior a los $378 millones.
Con los datos en mano, la subsecretaria Martorell se vio obligada a
elegir a Motorola, ya que solo contaba con $440 millones de la billetera
fiscal, tal como establece el Certificado de Disponibilidad
Presupuestaria, fechado el 9 de marzo pasado.
La Unidad de Investigación de Radio Bío Bío cruzó información de esta licitación y descubrió varios hechos irregulares.
Por ejemplo, el punto 5.3 de las bases del concurso indica expresamente
que cualquier oferta económica que "excediera el presupuesto disponible"
sería excluida por la Subsecretaría, apenas ocurrida la apertura
electrónica.
Pues bien, el Acta de Evaluación está fechada el 6 de marzo de 2020 y el
certificado presupuestario el 9 del mismo mes. En otras palabras, se
colige que la comisión revisora conocía de antemano el dinero
disponible.
Se suma a ello un elemento adicional. En el mismo documento, el comité
de expertos cita la resolución exenta Nº 2494 del 30 de diciembre de
2019, en la cual se detalla que el presupuesto máximo para la licitación
que ganó Motorola era precisamente de $440 millones.
Debido a lo anterior, Smart Partners (Axon) nunca debió ser
evaluada desde el punto vista técnico ni menos quedar en la final del
concurso, ni incluido en el cuadro de honor de los oferentes
seleccionados. En otras palabras, se le permitió superar esa evaluación
pasando por alto las bases de la licitación.
Con los datos entregados por los especialistas, la única chance que
tenía Martorell de que Carabineros contara con cámaras de última
generación, era elegir a Motorola. Y así ocurrió el 11 de marzo de 2020,
a través de la resolución adjudicatoria Nº 493.
El gerente general y representante legal de la favorecida, Alberto
Valdivieso, de seguro estaba feliz. En lo estrictamente formal conoció a
Martorell el 8 de agosto de 2018 a las 16:10 horas.
De acuerdo al resumen de la audiencia que consta en el portal Info Lobby
del Consejo para la Transparencia, Valdivieso le explicó que la
compañía contaba "con tecnología para combatir la delincuencia,
prevenirla incorporando (...) cámaras (...)".
La adjudicación a Motorola fue un balde de agua fría para los
representantes de Axon. Y esto porque era un secreto a voces que esta
última sería la ganadora de la licitación, luego que a principios de
2020 vendiera 300 cámaras de última generación a Carabineros por poco
más de $464 millones de pesos vía trato directo. Es decir, un valor "casi" igual a lo ofertado en la Subsecretaría de Prevención del Delito.
La Unidad de Investigación de Radio Bío Bío revisó el
portal de Mercado Público con el RUT de la multinacional para conocer su
experiencia en la venta de cámaras con entidades del Estado. La
búsqueda arrojó como resultado que era la primera vez.
En la plataforma también aparece que la compañía -en abril pasado- firmó
un contrato por más $459 millones, con la Jefatura Nacional de
Inteligencia de la PDI proveyendo radiocomunicadores.
Sin duda, el hecho fue un triunfo para Alberto Valdivieso, quien mostró
las bondades de sus productos el 30 de diciembre de 2019, en una reunión
que sostuvo junto al prefecto Daniel Moraga, a cargo de la Jefatura
Nacional de Innovación y Tecnologías de la Información de la PDI. En el
encuentro abordaron "temas relacionados a (...) telecomunicaciones", como
se lee en el portal donde quedan registradas las audiencias con
funcionarios públicos.
Detalle y respaldo
De las seis empresas que la Comisión Evaluación que la subsecretaría
excluyó del concurso, cinco no cumplían los requisitos de los 120
segundos para el "pre y post recording", salvo Pegasus que en ese
aspecto estaba en regla.
La firma ofertó $202 millones de pesos para ganar el concurso -es decir
$131 millones menos que Motorola-, pero quedó fuera de carrera por dos
supuestas inobservancias en la oferta técnica que subió a Mercado
Público.
La primera de ellas porque "no detalló ni respaldó" que las cámaras
compartieran imágenes "en ciertos períodos con entidades externas", como
lo establecían las bases.
Y segundo, porque "no detalló ni respaldó" contar con funciones para
difuminar rostros (por ejemplo, si en las grabaciones hay menores de
edad) o áreas específicas del video. Todo ello, debía estar completo en
el anexo AT3.1. Esta afirmación de los expertos no da cuenta si son las
cámaras las que debían contar con el bottadom de caras o bien el
software que se utiliza para editar los videos.
La Unidad de Investigación de Radio Bío Bío revisó punto por punto esta decisión y halló nuevas inconsistencias.
Sobre Pegasus la Comisión de Evaluación dijo que la firma fue consultada
sobre los supuestos incumplimientos, en un área conocida en el mundo de
las compras públicas como el "foro inverso", donde se inquiere sobre
aspectos que pudieran requerir aclaración. A Motorola, en tanto, le
pidió confirmar el plazo en que pondría a disposición los productos si
es que ganaba, ya que en el "Anexo de Entrega Total" que ingresó a
Mercado Público, la respuesta no existía.
Volviendo a Pegasus, los revisores le pidieron detallar todas las
características del producto, pese en esta fase solo debía "declarar"
que sí cumplía los requisitos.
De todas formas, la firma respondió y agregó -aun cuando no era
obligatorio- un certificado de la multinacional Hytera, a la que
representaba.
Este medio también revisó si el anexo AT3.1 estaba incompleto o no
detallaba las características íntegras del producto. El resultado es que
tiene 14 páginas con una puntillosa descripción de la cámara y que
coinciden con los requerimientos de las bases de licitación.
Desde la subsecretaría -se explicó- que a Pegasus se le requirió un
sitio web donde Hytera mantuviera la información completa de los
productos, pero no lo hizo. Y que solo presentó una declaración jurada
simple, en la que señalaba que los productos ofertados constaban de las
características solicitadas en la licitación.
El contrato cero
Luego que el 11 de marzo la subsecretaria Katherine Martorell adjudicó
la licitación a Motorola, cinco de los seis oferentes excluidos en
primera instancia (sin contar a Smart and Partners) comprendieron que la
decisión estaba tomada y no había vuelta atrás.
Sin embargo, el 16 de marzo Pegasus ingresó un recurso de reposición
ante la Subsecretaría, en el que argumentaba que hubo anomalías graves
en el proceso, solicitando que se revocara la decisión ya que por precio
y cumplimiento de las bases, debió ser la elegida.
Básicamente, arguyó que el producto de Motorola carecía del post
recording, tal como establecían los folletos comerciales subidos a
Mercado Público.
Mientras un equipo de la Subsecretaría de Prevención del Delito
preparaba la respuesta a Pegasus, Katherine Martorell firmó el decreto
exento Nº 406 aprobando el contrato con Motorola.
El acuerdo de voluntades consta de 96 páginas donde se describen los
alcances y responsabilidades de ambas partes y también las
características que deben tener las 300 cámaras en "los términos
contenidos en la propuesta entregada por la empresa".
A renglón seguido, agrega cuáles son las características obligatorias de
los aparatos adquiridos y "que al menos debe ajustarse a los mínimos
siguientes".
En el listado que sigue en la página 5, uno de los requisitos inevitables era precisamente "pre and post recording".
Al contrato mencionado se le adosó la propuesta técnica presentada por
Motorola en la licitación, fechado el 28 de febrero de 2020. De su
lectura se colige que el requisito exigido tampoco aparece.
El PDF sorpresa
La subsecretaria Martorell respondió formalmente al recurso de Pegasus
el 28 de abril mediante la resolución 731. En ella rechazó las
alegaciones de la firma, señalando que la revisión de antecedentes se
apegó íntegramente a las bases y la legalidad vigente.
Para justificar el razonamiento administrativo, la autoridad explicó que
las cámaras Motorola sí contaban con el sistema "post recording", ya
que los evaluadores -el 6 de marzo de 2020- googlearon en internet y
visitaron el sitio de la empresa donde supuestamente hallaron dos
documentos. El primero una ficha técnica (o datasheet) y un folleto (o
brochure), para confirmar y cerciorarse que todo era cierto. Esta
búsqueda no quedó refrendada en el acta.
En el documento firmado y visado por Martorell citó una frase que
contendría el folleto. Sigue así: "Full-shift pre/post-record, with up
to minute pre/post-recording buffer".
Al buscar el Internet lo anterior, lleva a una página de Motorola del
mismo producto ofertado por la multinacional que -a diferencia de los
papeles subidos para la licitación- sí aparece impreso que la cámara
cumple con el "post recording".
El dictamen de Martorell agregó además una dirección web, en que también Motorola detalla la característica ya señalada.
En este último documento digital, se lee que el "post grabado" está integrado como tecnología.
Este medio buscó información en la red sobre las cámaras que Motorola ofertó y vendió al Estado.
Por ejemplo, en el sitio de noticias de la empresa hay una crónica
redactada por su departamento de comunicaciones, fechada el pasado 18 de
junio. En ella, valora la adquisición de la Subsecretaría de Prevención
del Delito y los alcances de esta innovación para el trabajo de
Carabineros.
La nota periodística detalla así las bondades del producto: "Las cámaras
tienen una ventana de pre grabación de hasta dos minutos. Esto
significa que están permanentemente registrando imágenes, y, cuando se
activa el botón de grabación, guarda las imágenes que se registraron
hasta dos minutos antes".
Incluso aparece, en otra web de la misma compañía, información sobre la
ya mentada cámara con el mismo modelo y nuevamente carece del "post
recording".
ADN digital
La Unidad de Investigación de Radio Bío Bío, indagó los
metadatos de los archivos que aparecen citados en la resolución firmada
por Martorell y el primero de ellos fue creado el 25 de marzo pasado y
el segundo el 16 de abril.
En otras palabras, no son los mismos que tuvo a la vista Comisión de
Evaluación -el 6 de marzo de 2020- y aparecen creados por primera vez
entre el reclamo de la empresa del 16 de marzo, la firma del contrato y
la resolución rubricada por Martorell el 28 de abril que rechazó el
reclamo de Pegasus.
Este medio también revisó los metadatos de los archivos que Motorola
subió al portal de Mercado Público, y supuestamente el panel de expertos
analizó. Su creación es del 25 de febrero de 2020, es decir, poco días
que se cerrará la recepción de antecedentes para participar en la
licitación.
En resumen: a distintas fechas, distintos documentos sobre un mismo modelo de producto.
Delitos de corrupción
La resolución 731 llegó a manos de Pegasus el 1 de junio pasado y recién
ahí sus ejecutivos tomaron conocimiento que los evaluadores habían
revisado en internet para corroborar y sumar mayores detalles a la
presentación de Motorola, sin que en el Acta de Evaluación quedara
establecido. La firma también revisó los metadatos de los archivos y
viró de inmediato hacia una estrategia judicial.
El hecho derivó en una querella en contra de Martorell y los evaluadores
por delitos de corrupción ante el Séptimo Juzgado de Garantía de
Santiago.
Los ilícitos que invoca la acción legal -que ya fue acogida a
tramitación- son fraude al fisco, falsificación de instrumento público y
prevaricación administrativa.
En el libelo la abogada Monserrat Rodríguez, patrocinante de Pegasus,
explica que al interior de la Subsecretaría de Prevención del Delito se
usaron artimañas delictuales de variada índole para dejar fuera a su
cliente.
"Este proceso licitatorio, absolutamente viciado, sólo buscaba esconder
un trato directo, en perjuicio del erario nacional, disfrazando o
simulando una licitación pública. La referida resolución exenta N° 731
contiene una falsedad en sus dichos, con el objeto de entregar una
apariencia de legalidad a un proceso encubierto de trato directo, a un
costo mayor para el Estado, con el sólo ánimo de defraudarlo", se lee en
la presentación.
Una cuestión semántica
En conversación con la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío,
Martorell descartó que existieran anomalías en el actuar de la comisión
y que la decisión de comprar las 300 cámaras a Motorola fue acertada.
"Tengo la absoluta certeza de que aquí no ha existido la intención de
defraudar. Confío plenamente en los funcionarios que han trabajado en
esta licitación. Confío también en las decisiones que se han adoptado
porque para mí la probidad es clave", aseguró.
Martorell reconoció que las bases de licitación dicen claramente "pre y
post grabado" como requerimiento exclusorio. Asimismo, indicó que
Motorola, agregó un certificado que -a su juicio- clarificar que los
aparatos contaban el sistema de registro digital solicitado.
El documento al que hace mención Martorell fue enviado a este medio por
el coordinador de tecnología de la entidad, Nelson Donoso. Sin embargo,
en él no se confirma que la cámara tenga la variante tecnológica. Por el
contrario, se trata de dos hojas donde se explica que el aparato fue
sometido a un test de estándar militar estadounidense (MIL-STD-810,
Environmental Engineering Considerations and Laboratory Tests) donde se
expuso al equipamiento, para acreditar la durabilidad y resistencia del
mismo en condiciones extremas.
Al revisar el contenido del certificado la única palabra "post" está
relacionada con "drop" y no "recording". Post Drop, para efectos de la
licitación de la Subsecretaría, significa que la cámara fue evaluada
luego de someterla a una caída y siguió grabando después del golpe.
Martorell insistió en que el documento acredita que los productos de
Motorola están en regla: "(...) en mi opinión si es que el certificado que
entregan demuestra el post grabado, no lo dice literal y en eso estoy
de acuerdo con usted. No está escrito función de pre y post grabado,
pero sí tiene la función. Si se escribieran literalmente las expresiones
utilizadas en las bases sería el mejor de los mundos, pero eso no pasa
en la generalidad de las licitaciones".
-¿El problema es semántico y no real, subsecretaría?
-Yo estoy convencida que es de tipo semántico y no real. La cámara tiene,
tuvo y presentó (con un certificado) la función de post grabado.
Respecto del libelo en su contra por delitos de corrupción, Martorell
dijo que evalúa acciones legales en contra de la empresa Pegasus.
"Me parece indignante. Nunca he tenido ningún acto cercano a la
corrupción. La probidad es parte de la forma en cómo he desarrollado mi
función pública, siempre. Y en el servicio público la probidad es el
desde. Estoy evaluando acciones criminales y también civiles, porque el
daño a la honra que se está haciendo a las personas que trabajan en la
Subsecretaría de Prevención del Delito y a mí, no las voy tolerar
porque no tienen ningún tipo de asidero", concluyó.
Este medio envió 30 preguntas a Motorola requiriendo información sobre
las características de las cámaras que entregaron a Carabineros, pero
hasta el cierre de esta edición seguían evaluando las consultas.
Publicado en Reportajes Bío Bío de Radio Bío Bío el 30 de junio de 2020.
https://www.biobiochile.cl/especial/reportajes/2020/06/30/compra-camaras-carabineros-desata-investigacion-corrupcion-katherine-martorell.shtml
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