¿Estás quemado en el trabajo? Síntomas y consecuencias de un trastorno agravado por un año de pandemia
¿Estás quemado en el trabajo? Síntomas y consecuencias de un trastorno agravado por un año de pandemia
El estrés laboral crónico puede ocasionar graves problemas en la salud física y mental de los trabajadores, además de afectar negativamente a la productividad de las empresas
Nacho Meneses

El estrés laboral en España provoca casi el 30 % de las bajas. Tim Gouw
No se trata de un fenómeno surgido a raíz de la pandemia, pero sin duda
ha contribuido a empeorarlo: la incertidumbre y los cambios en el
entorno laboral, junto con el uso (y abuso) del teletrabajo, han
difuminado aún más la separación entre la vida personal y profesional de
las personas, hasta el punto de que casi tres de cada cuatro españoles
reconocen ser incapaces de desconectar del trabajo y casi la mitad de
ellos (el 45 %) sufren estrés laboral, según un estudio de la aseguradora de salud Cigna sobre el impacto global del coronavirus. Si ese estrés se hace crónico, puede dar lugar al burnout
o síndrome del trabajador quemado, una condición reconocida por la OMS
desde 2019 y que si no se trata puede degenerar en trastornos de tipo
físico, emocional e incluso conductual.
Independientemente del colectivo al que se pertenezca, "la pandemia ha
aumentado los niveles de estrés en todas las profesiones (...). El cambio
drástico de rutinas y hábitos y la disminución de recursos personales y
colectivos para hacerles frente han provocado un desgaste emocional que
no se debe solo al burnout laboral, sino también a cuadros de
ansiedad, depresivos o ansioso-depresivos que muchas veces pueden
solaparse", explica Andrés Córdoba, psicólogo de BluaU en Sanitas.
Un fenómeno que se ha producido con mayor intensidad "en aquellas
profesiones con mayor trato al público, como Enfermería, Medicina,
Psicología, Profesorado o Trabajo Social" incluso con anterioridad a la
covid-19.
¿Dónde empieza el 'burnout'?
Este trastorno tiene su origen en la exposición prolongada a situaciones
de estrés por factores como una excesiva carga de trabajo, falta de
motivación y reconocimiento y unos compañeros o un ambiente de trabajo
tóxicos, entre otros. Circunstancias que se traducen "en una sensación
de cansancio tanto físico como emocional, de insatisfacción laboral y de
pérdida de compromiso en relación con la empresa", afirma Carmen
Rodríguez, directora del área de Intervención Psicológica de Affor,
especialistas en bienestar psicosocial. Unos síntomas que suelen
aparecer de forma más habitual entre aquellos especialmente implicados
con la compañía, al sentir que su dedicación no se ve suficientemente
recompensada.
La falta de concentración y la debilitación de rutinas a consecuencia de
la pandemia pueden producir niveles elevados de estrés "que se pueden
manifestar en una intolerancia mayor, en dificultades para la
comunicación social o en aspectos relacionados con la salud, como
alteraciones del sueño, la alimentación o la forma física", argumenta
Roel Koppens, director general en España de la empresa de e-learning Goodhabitz. El fenómeno, ahora agravado, afecta en mayor o menor grado a la mayoría de los trabajadores, hasta el punto de que el 67,58 % de la población activa en España presenta síntomas de ansiedad
como nerviosismo, irritabilidad y tensión (presentes en el 86 % de los
trabajadores); alteración del sueño (84,7 %); dolor de cabeza (68,8 %) y
sensación de agobio (61,5 %), según un reciente estudio de Affor. Todo
ello se deja ver también en el uso de medicamentos ansiolíticos y
antidepresivos, que experimentaron un aumento del 4,8 % en 2020 (con
picos de hasta el 14 % durante el confinamiento), más del doble que el
año anterior (cuando crecieron un 2 %).
"En Goodhabitz hemos visto un mayor consumo de cursos relacionados con el estrés y la incertidumbre, y por eso elaboramos un curso interactivo para que, en poco más de tres horas, una persona pueda aprender lo que es el burnout,
sepa reconocer las señales y qué hacer para prevenirlo", cuenta
Koppens. En poco más de dos meses, más de 50.000 trabajadores españoles
han accedido a esta formación a través de sus respectivas empresas y
sectores. "Como Recursos Humanos y como empresas, tenemos una
responsabilidad social con el bienestar de los empleados, pero también
para garantizar la productividad y la continuidad de su organización",
añade.
El estrés, no obstante, puede ser bueno si se experimenta de una manera
controlada: "Cuando se mantienen en unos niveles adecuados, las
respuestas de estrés nos ayudan a concentrarnos mejor e incluso a ser
más productivos. Pero cuando superamos esos niveles —bien por intensidad
o por duración—, producen el efecto contrario: se convierten en
bloqueadores, en generadores de malestar", argumenta Rodríguez. Conviene
recordar que el estrés laboral provoca casi el 30 % de las bajas en
España, y que las incapacidades laborales por este motivo (el 6 % del
total) se extienden durante una media de 83 días, según el Instituto
Nacional de la Seguridad Social.
Dentro del marco de la Estrategia 2030,
algunos Gobiernos ya están poniendo en marcha acciones dirigidas al
cuidado de la salud mental de sus ciudadanos. Así, por ejemplo, destaca
el Protocolo de vigilancia de riesgos psicosociales en el trabajo,
empleado en Chile desde 2013 y que contempla cotizaciones adicionales
para aquellas empresas con índices de absentismo por encima de la media
nacional, al reconocerlo como indicador de riesgo psicosocial. Una
situación muy diferente a la que, por ejemplo, se vive en España, donde
la ratio de psicólogos por cada 100.000 habitantes (6) es tres veces más
baja que la media europea (18). Ya en enero de 2020 (antes del inicio
de la pandemia), el Defensor del Pueblo pidió un aumento de los recursos de atención psicológica en el Sistema Nacional de Salud.
Cómo prevenir el desgaste profesional
Puesto que este síndrome se desarrolla en el entorno laboral, prevenirlo
desde las propias organizaciones se antoja esencial para reforzar el
compromiso y la motivación de los trabajadores, fomentando la
comunicación constante entre empresa y empleado y contribuyendo a evitar
el desarrollo de trastornos emocionales (baja autoestima, depresión,
ansiedad o falta de atención), conductuales (como impulsividad y
agresividad) o físicos (cefaleas, problemas gastrointestinales o de
sueño o enfermedades cardiovasculares) que afecten a su calidad de vida y
a su productividad. Unas acciones que los expertos de Goodhabitz
resumen en seis áreas:
- Carga de trabajo acorde a las capacidades del trabajador, para que este no se sienta abrumado.
- Control: la empresa debe favorecer la autonomía con las herramientas necesarias para que el empleado no desvíe su atención.
- Recompensa: el trabajo bien hecho merece un reconocimiento adecuado.
- Comunidad: ya sea físicamente o por videoconferencia, es responsabilidad de la compañía crear una comunidad de ambiente positivo.
- Justicia: establecer un sistema de trabajo equitativo es un factor clave.
- Valores: la empresa debe conocer los valores de sus empleados, hablar con ellos y comprobar que están alineados con los de la empresa.
Gestionar de una manera adecuada los recursos humanos en la empresa
(desde el estilo de liderazgo a la existencia de un plan de desarrollo
de carrera y el acceso a programas formativos) da garantías de bienestar
y reduce al mínimo el riesgo de burnout en la plantilla. El
teletrabajo, por ejemplo, requiere otro tipo de liderazgo; uno más
enfocado en la obtención de resultados y objetivos que en la gestión por
actividad o tiempo. Y aunque los trabajadores españoles reconocen tener
una buena relación con sus compañeros (79 %) y superiores (67 %), tan
solo la mitad (49 %) goza de oportunidades de formación y desarrollo
profesional dentro de su empresa. "Todavía hay que educar a la gente
sobre cómo organizar un día trabajando en remoto, sea donde sea.
Requiere otras habilidades, y eso lo está aplicando muy poca gente...
Muchos de nuestros clientes hablan de una quinta ola que no vendrá
provocada por el virus, sino por el desgaste mental, por estar quemado y
estresado por todo lo que vamos dejando atrás", advierte Koppens.
¿Qué es la psicología laboral?
Esta rama de la psicología se especializa en el entorno de trabajo,
tanto respecto a la persona en el ejercicio de su labor profesional como
a sus relaciones con el resto del equipo y del clima laboral. Con
frecuencia se integran dentro de los departamentos de Recursos Humanos
de las empresas, con todo lo que ello implica, y suelen participar en
tareas de selección de personal, coaching o gestión de carrera, y su ámbito de actuación incluye desde el desarrollo de las llamadas habilidades blandas (o soft skills) y los procesos de liderazgo a las dinámicas de los equipos y de la organización.
La formación más habitual para los psicólogos que se especializan en
este ámbito son los másteres de Recursos Humanos, de formador de
formadores y de cazatalentos (headhunters), "pero es importante
que tengan conocimiento de gestión emocional, que cada vez resulta más
determinante dentro del ámbito de la empresa", explica Rodríguez,
mientras que "la formación sanitaria sigue siendo imprescindible para el
psicólogo, independientemente de dónde ejerza su labor".
Publicado en diario El País el 13 de abril de 2021.
https://elpais.com/economia/2021/04/13/actualidad/1618348161_545921.html
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