Las ayudas económicas mitigaron las ideas suicidas en lo peor de la pandemia
La crisis del coronavirus
Las ayudas económicas mitigaron las ideas suicidas en lo peor de la pandemia
Un estudio analiza ocho millones de llamadas a los teléfonos de asistencia para describir los cambios en la salud mental de la población de 19 países en función de las olas de contagios y las medidas de las autoridades
Javier Salas*
Vecinos de Aluche hacen cola para recoger alimentos, en abril de 2021 en Madrid.
Inma Flores (El País)
Los estragos de la pandemia de covid se notan en la salud mental
en todo el mundo, pero a veces no es fácil identificar los escenarios
que contribuyen a ese deterioro o a mitigarlo. Un estudio que publica
este miércoles la revista Nature ha encontrado un enfoque que
puede resultar muy valioso: los millones de llamadas que se realizaron
durante esos meses a las líneas telefónicas de atención psicológica.
Gracias a esa cantidad ingente de información, los investigadores han
podido deducir cambios en la salud mental de los países en función de
las oleadas de contagios y las medidas impuestas por las autoridades. Y
algo queda claro: las ayudas económicas desarrolladas por los gobiernos
sirvieron para mitigar las ideas suicidas en lo peor de la pandemia.
"Este es un tema de primer orden para los legisladores", indican los investigadores en su estudio, "ya que las intervenciones diseñadas para contener infecciones también
pueden afectar la salud mental al exacerbar el desempleo, el estrés
financiero, la soledad, los problemas relaciones y las vulnerabilidades
mentales preexistentes". Y advierten: "Estos son, a su vez, factores de
riesgo de suicidio bien reconocidos". Un hilo conecta los contagios, el
miedo a la enfermedad, las inseguridades económicas y la salud mental. Y
la evolución de los telefonazos a estas líneas de ayuda lo muestran.
La dinámica general de todos los países fue similar en los primeros
momentos tras el trauma pandémico: los investigadores observaron un pico
en el volumen de llamadas unas seis semanas después del estallido de la
pandemia, que superó el nivel previo en un 35%. En el estudio, cuentan
con los datos que proporcionan ocho millones de llamadas individuales a
líneas de ayuda de una veintena de países (14 europeos, entre los que no
está España, pero sí Francia, Italia y Portugal; más EE UU, China, Hong
Kong, Israel y Líbano).
Economía y salud mental
Al determinar los motivos de las llamadas, no obstante, el estudio
indica que en principio no hubo un aumento de las peticiones de ayuda
relacionadas con esos pensamientos suicidas. Los resultados muestran que
el aumento observado en las llamadas a las líneas de ayuda durante la
primera ola de la pandemia de covid se debió en gran medida a los
temores sobre el virus en sí y a la soledad, en el contexto de las
restricciones y los confinamientos, más que a la violencia doméstica,
las adicciones o las intenciones de quitarse la vida.
Es decir, las inquietudes iniciales de quienes llamaban estaban más
ligadas a la pandemia en sí. Y la ansiedad aumentaba con las
prohibiciones y otras medidas restrictivas. "Descubrimos que las medidas
más estrictas se asociaron con un mayor número de llamadas debido al
miedo, la soledad y las tendencias suicidas", explican los autores, "pero que un apoyo a los ingresos más generoso tuvo el efecto
contrario". Esto implica que los pagos de compensación a los
trabajadores y empresas afectados económicamente por la covid "tienen
beneficios adicionales para aliviar la angustia y los problemas de salud
mental".
O dicho de un modo más claro: a las políticas de ayudas económicas más
generosas les siguieron caídas en el número de llamadas a las líneas de
ayuda relacionadas con el suicidio, según el estudio. "Nuestros
hallazgos sugieren que los pagos públicos en compensación por las
pérdidas inducidas por la pandemia no solo reducen las dificultades
económicas, sino que también tienen beneficios más amplios: un apoyo a
los ingresos más generoso conduce a menos llamadas en torno al miedo,
problemas de salud física y, como se esperaba, ansiedad económica",
indican los autores del trabajo que publica Nature.
Aumento de suicidios en España
En España, aunque no tenemos datos de este estudio en concreto, sí
sabemos que la pandemia aumentó el deterioro de la salud mental y multiplicó los pensamientos suicidas. Según un estudio del Consejo General de la Psicología de España y Aegon, más del 15% de los españoles
tuvo este tipo de pensamientos (un 25% en menores de 25 años), sobre
todo entre quienes manifestaban que su situación económica había
empeorado (23,5%). El 16% de los españoles aseguran haber sufrido un
ataque de ansiedad o pánico derivado de la pandemia, según el CIS. Las llamadas pidiendo ayuda por casos de ideación suicida en menores subieron un 145% el año pasado, según la Fundación Anar,
que gestiona líneas de soporte a niños y adolescentes que viven
situaciones de violencia o problemas psicológicos. En el Teléfono de la
Esperanza recibieron más de 160.000 llamadas en 2020, un incremento del
38% respecto al año previo: 4.935 fueron de temática suicida y 205 con
el suicidio en curso.
Finalmente, muchos de esos pensamientos terminaron por materializarse, según los datos del Observatorio del Suicidio,
que registró un aumento del número de personas que se quitaron la vida
durante 2020 en España. En total lo hicieron 3.941 personas, el máximo
histórico: casi 11 de media al día, un suicidio cada dos horas. La que era ministra de Sanidad en 2019, María Luisa Carcedo, planteó
la creación de un teléfono nacional dedicado a la prevención del
suicidio, que no se llegó a concretar. Durante la pandemia, Sanidad
lanzó tres líneas que atendieron psicológicamente 13.000 llamadas solo en los meses de abril y mayo de 2020. Hace tres días, el presidente Pedro Sánchez anunció en las páginas de EL PAÍS
la creación de "un teléfono de información 24 horas, gratuito y
confidencial, para ofrecer atención profesional y apoyo ante la conducta
suicida a personas afectadas y a familiares".
Diferencias por países y grupos
Lo que muestra el estudio que publica Nature es que el volumen de
llamadas volvió a crecer en la segunda mitad de 2020, en paralelo con
un aumento de las infecciones y un endurecimiento de las intervenciones
no farmacéuticas. Ahí empiezan a notarse las diferencias por países,
debido a las particularidades en el desarrollo nacional de la epidemia:
mientras que en Alemania el volumen de llamadas aumentó continuamente
hasta principios de 2021, en Francia volvió a caer tras del pico de
diciembre de 2020. "Estos patrones divergentes se correlacionan con
aumentos y retrocesos más fuertes tanto en las infecciones como con el
rigor de las medidas gubernamentales en los dos países", explica el
estudio sobre las dos naciones europeas con más datos. Aunque los
cambios son de pocos puntos porcentuales, los investigadores consideran
que son "robustos" para detectar tendencias significativas.
Al desglosar los cambios en función del género y los grupos de edad, los
investigadores observaron que el aumento de las llamadas relacionadas
con el miedo fue impulsado en su totalidad por los mayores de 30 años,
tanto hombres como mujeres. Esto tendría que ver no solo con una menor
percepción del riesgo que en general presentan las personas más jóvenes,
sino también con la importante correlación entre edad y riesgo de
sufrir una covid grave, explican los autores del estudio, de las
universidades de Lausana y Friburgo y el Centro de Investigaciones
Políticas y Económicas de Londres.
Por ejemplo, la proporción de llamadas relacionadas con el suicidio
realizadas por hombres menores de 30 años se redujo de manera
particularmente fuerte. Entre las mujeres menores de 30 años aumentó
levemente la proporción de llamadas relacionadas con la violencia "a
pesar de que bien pudo haber sido más difícil, bajo órdenes de quedarse
en casa, hacer llamadas a la línea de ayuda en situaciones de violencia
doméstica", apunta el estudio.
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*Periodista con quince años de experiencia. Especializado en información
científica, tecnológica y medioambiental, desde 2014 forma parte del
equipo de MATERIA, la sección de ciencia de EL PAÍS. En 2021 recibió el
Premio Ortega y Gasset por uno de sus trabajos sobre la pandemia de
covid. Antes, trabajó en Informativos Telecinco y el diario Público.
Publicado en diario El País el 17 de noviembre de 2021.
https://elpais.com/ciencia/2021-11-17/las-ayudas-economicas-mitigaron-las-ideas-suicidas-en-lo-peor-de-la-pandemia.html#?rel=mas
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